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martes, 22 de diciembre de 2020

Becadas: la interpretación de la proporción de jóvenes

 

Muy buenas, después de un tiempo vuelvo con una publicación a propósito de que estos días se leen en las redes sociales mensajes con datos de proporción de jóvenes capturados aquí o en el extranjero, mediante caza o anillamiento. A veces veo interpretaciones que a mi juicio pueden considerarse un poco aventuradas. Esto se produce con frecuencia porque identificamos la proporción de jóvenes solamente con éxito de cría y no siempre es así.

¿Qué entendemos por âge-ratio o proporción de jóvenes? Sería un porcentaje que expresa el tanto por ciento de individuos jóvenes sobre el total de capturas, bien sea de becadas cazadas o anilladas. Es decir, si afirmamos que en la bolsa de capturas de una temporada tenemos un âge-ratio del 65% significará que se han cazado o anillado un 65% de becadas jóvenes o nacidas en la primavera/verano anterior y un 35% de individuos adultos, que serían becadas en su segundo invierno o más.

El dato de la proporción de jóvenes no siempre es indicativo del éxito del año de cría

Si profundizamos más en el estudio del estado de muda del plumaje de las becadas adultas también podríamos precisar incluso si se trata de becadas solo de segundo invierno o de tercer invierno o más. Pero esto ya sería material para otro post.

Bien, como digo, a menudo se asocia proporción de jóvenes con éxito de cría. Esto tiene su lógica porque lo normal es que si la temporada de nidificación de las becadas ha sido óptima habrá un mayor número de pollos que han salido adelante y en consecuencia a la hora de cazar o anillar capturaremos más ejemplares juveniles.

A través de las plumas del ala podemos determinar la edad de una becada
A través de las plumas del ala podemos determinar la edad de una becada

Sin embargo, esto no siempre es así porque la proporción de jóvenes depende de más factores.

Una de estas variables es la filopatría o fidelidad de las becadas hacia su lugar de invernada, cría e incluso a las paradas intermedias durante sus migraciones. Mediante el anillamiento y el seguimiento por satélite se ha demostrado que las becadas adultas tienden a volver con una precisión casi milimétrica a los lugares donde pasaron el invierno anterior o los bosques del norte de Europa donde criaron. También durante sus viajes migratorios elijen sus “stop over”, paradas para descansar y alimentarse, en función de las experiencias de años anteriores. Este comportamiento no se cumple al 100%, pero si en una proporción muy elevada de los individuos. Como excepción y quizás relacionado con el cambio climático y el aprendizaje sobre el ahorro de esfuerzos se ha observado que algunos ejemplares adultos tienen un comportamiento tendente a quedarse a pasar el invierno más al norte conforme van pasando los años.

Las becadas adultas tienden a elegir los mismos los lugares de invernada, nidificación y paradas durante la migración

En definitiva, esta filopatría de las becadas tiene grandes implicaciones a la hora de interpretar el âge-ratio. Por ejemplo, si ponemos la lupa en una reserva de caza donde no hay aprovechamiento cinegético de la becada, el hecho de que al final de temporada queden la mayoría de aves que han pasado el invierno en ese lugar conlleva que en el otoño siguiente en condiciones normales regresará un gran número de esas becadas adultas. Serían becadas fieles a ese lugar de invernada. Esto necesariamente significa que habrá una proporción de jóvenes muy baja respecto al número total de becadas que invernan en esa reserva.

Si por otro lado nos fijamos en un lugar con una alta presión cinegética, con una gran extracción de becadas a lo largo de la temporada, tendremos que al final del invierno sobrevivirán pocos individuos adultos. Es decir, habrá pocas becadas adultas que volverán a ese lugar en el otoño siguiente y por tanto esta zona de caza se nutrirá principalmente de becadas jóvenes. Por tanto, su âge-ratio o proporción de jóvenes será siempre alta y por supuesto bastante más elevada que una reserva de caza. Por eso como norma se toma el dato de la proporción de jóvenes de un territorio como indicativo de la tasa de mortalidad de las becadas. Dicho de otra forma, si en un coto de caza la âge-ratio media es de un 60% sabremos que aproximadamente seis de cada diez becadas que entran a dicho coto serían cazadas.

En una misma temporada y zona la proporción de jóvenes en un área de caza será mayor que en una reserva

En consecuencia, si tomamos como ejemplo una misma tasa de jóvenes del 60%, se puede considerar muy elevada para una reserva de caza y por el contrario muy escasa para una zona con alta presión cinegética. En otras palabras, en una misma temporada de caza podemos tener proporciones de jóvenes del 40% en lugares con poca presión de caza y del 70% en cotos donde se cazan muchas becadas. Y equivocadamente los primeros podrían interpretar que estamos ante un mal año de cría y los segundos ante uno bueno, aunque igual estemos hablando de territorios contiguos o separados por muy poca distancia.

Por otro lado, e igual que hemos destacado la fidelidad o filopatría de las becadas adultas, en el caso de los individuos jóvenes no existe, como es obvio, tal comportamiento. Sabemos que a la hora de elegir el rumbo de la migración hay cierta base genética que orienta a los individuos jóvenes en su primer viaje. Sin embargo, las becadas juveniles son mucho más dependientes de la meteorología y volubles ante cambios bruscos de las condiciones del hábitat que los ejemplares adultos. Por ejemplo, en años con frío extremo en el centro de Europa y vientos del noreste podemos observar una irrupción masiva de becadas jóvenes en la Península Ibérica, dando una falsa o exagerada sensación de “buen año de cría” cuando lo que tenemos es que estas becadas que ahora están aquí faltan en otros lugares, en los que por el contrario hablarán de “mal año de cría”.  Algo parecido sucede como consecuencia de un cambio brusco del tiempo por la llegada de una borrasca por la noche y que puede llegar a arrastrar grandes cantidades de becadas en migración a una zona concreta, lo que se conoce como tombées, compuesta en su mayoría individuos jóvenes y por tanto más inexpertos en la migración.

La distribución de las becadas jóvenes durante el invierno está más condicionada por la meteorología que en el caso de las adultas

Algo parecido sucede cuando en un territorio concreto hay poca disponibilidad de alimento para las becadas debido a que el terreno se presenta muy seco, helado o cubierto de nieve. Veremos que con el transcurso de los días la proporción de jóvenes va descendiendo porque, al no tener esa querencia adquirida a un lugar fijo (Filopatría), tienden a abandonar antes el lugar en busca de comarcas con condiciones más benévolas. Sin embargo, las becadas adultas permanecen fieles al bosque donde invernaron con éxito otros años. Infelizmente esta querencia puede ser fatal para ellas, ya que si las condiciones adversas se alargan en el tiempo las becadas se debilitan por la escasez de alimento y la decisión de abandonar la zona puede llegar demasiado tarde. Esto lo hemos observado durante olas de frío, con mortandades elevadas de becadas que aguantaron en un lugar hasta que fue tarde para ellas.

Una becada adulta puede permanecer fiel a un territorio de invernada aunque las condiciones de acogida sean precarias

Tampoco podemos obviar que en aquellos territorios que actúan como pasillos migratorios la proporción de jóvenes suele ser mayor, esto es consecuencia de que allí el efecto filopatría queda más diluido frente a la importancia de estos corredores para becadas de todas las edades.

Por último, la técnica mediante la que obtenemos el dato de proporción de jóvenes también puede tener influencia sobre el valor de dicho dato. Un ejemplo lo vimos hace años comparando el valor del âge-ratio en Francia obtenido a partir de las alas de las becadas cazadas frente al de las becadas anilladas. Había diferencias de hasta un 15%. Esto pudo deberse a un diferente comportamiento de las becadas a la hora de salir a los prados a alimentarse. Por ejemplo, se llegó a considerar que las becadas adultas, más precavidas, permanecían en el bosque durante la noche, con lo que el dato de la proporción de jóvenes de becadas anilladas estaría sobredimensionado. O que la diferencia se debiera a un mayor esfuerzo de anillamiento en zonas del norte u noroeste de Francia más favorables para anillar becadas y donde la âge-ratio es tradicionalmente mayor frente a la Francia mediterránea donde hay menos praderas “anillables” y además la proporción de jóvenes no es tan alta, mientras que el esfuerzo de caza era similar para todas las regiones. En cualquier caso, fue un dato curioso y que invita a la reflexión sobre la necesidad de comparar “peras con peras y manzanas con manzanas”.

Dependiendo de las circunstancias la proporción de jóvenes obtenida mediante caza puede diferir del anillamiento

Por tanto, bajo mi punto de vista, para valorar el éxito de cría en un año concreto podemos recurrir a dos métodos.

Por un lado, si ponemos la lupa en un lugar en concreto, habría que observar la tendencia de este valor a lo largo de un periodo de estudio, una década o más. A partir de ahí podríamos determinar una desviación del valor de un año respecto a los valores medios y con esto hacer una valoración sobre el éxito del año de cría, en mi opinión con grandes reservas y sin darle una validez definitiva. Más o menos esto es lo que se haría en lugares como el Santuario de la Becada de Vormsi, en Estonia o lo que se pretende hacer en La Casa de la Becada del CCB en Garralda (Navarra)

Por otra parte podemos establecer un método basado en mezclar en una coctelera un gran número de datos sobre becadas capturadas durante una temporada en un territorio extenso y del mismo modo observar la evolución a lo largo de los años. Es lo que hace el Club de Cazadores de Becada en el “Proyecto Becada” con la información de miles de becadas capturadas desde 1999 en España. Así sí podemos comparar el dato de la proporción de jóvenes de una temporada en concreto con el dato medio y a partir de la desviación afirmar si el año de cría ha sido bueno o malo.

Espero que este post haya servido para aclarar algunas dudas. Sin más, aprovecho la ocasión para felicitaros las Fiestas y desearos un 2021 mejor que el pasado (No lo pongo difícil) 😉

lunes, 13 de abril de 2020

La edad determina la distancia de migración en las becadas

¡Hola Becadas Viajeras! Espero que llevéis el confinamiento bien, dentro de lo posible. Tantos ratos muertos dan para repasar artículos antiguos de gestión de la becada y en esta ocasión traigo una publicación rusa de 2008, de VADIMVYSOTSKY y IVANILJINSKY, que estudió la relación entre la edad de las becadas y la distancia a la que emigran en otoño.

La distancia de migración está estrechamente ligada con la edad de las becadas

Se sabe que las aves de primer año en una amplia gama de especies migran más allá que de adultos, y en todo el rango de invernada los ejemplares de primer año llegan más lejos respecto a sus zonas de cría. También el análisis de recuperaciones de anillas ha demostrado que los juveniles sin experiencia en su viaje de primer otoño muestran una dispersión mucho mayor en la dirección de salida que los adultos. Estos patrones migratorios y de invernada no son muy conocidos en la becada.


Para realizar este estudio los autores se basaron en datos de anillamiento, realizado entre 1994 y 2007 cerca de San Petersburgo, Rusia. Las becadas fueron capturadas de noche en hábitats de campo abierto utilizando la técnica tradicional de focos de luz.

Todas las aves atrapadas fueron datadas usando el análisis de su plumaje, entre jóvenes, aves de primer año nacidas durante el año calendario de anillamiento y adultas, nacidas antes del año calendario de anillamiento.

El anillamiento se realizó al modo tradicional, de noche y en las praderas de alimentación de las sordas

Se anillaron aves locales y de paso durante septiembre y octubre, aunque la mayoría de las becadas fueron anilladas durante la migración de otoño. De acuerdo con las recuperaciones durante el período de cría estas aves migratorias pertenecen a poblaciones del noroeste de Rusia (regiones de Arkhangelsk, Leningrado, Pskov). Las recuperaciones de anillas de larga distancia desde noviembre hasta febrero fueron consideradas como recuperaciones de invernada. Se analizaron un total de 242 recuperaciones de invierno de 2.299 becadas anilladas. 

Se dividieron los datos en dos grupos, de la siguiente manera: 
  • aves de primer invierno (anilladas como jóvenes) y recuperadas en el primer año de vida
  • adultos invernantes (anillados como jóvenes y recuperados en el segundo año de vida o más tarde o anillados como adultos y reportados durante cualquier invierno)


El estudio de estas recuperaciones reveló que las aves procedentes del noroeste de Rusia tienen una amplia gama de distribución en invierno, que va desde Gran Bretaña a Grecia.

En el primer año las becadas pasan su invierno de promedio más lejos de las zonas de cría que los adultos. No encontraron diferencias significativas en las distancias migratorias entre los ejemplares de primer año y los adultos en las islas británicas, ya que allí la becada es un migrante de corta distancia. 

Las becadas jóvenes migrarían más lejos y de forma más dispersa

La dirección media de la migración para las becadas rusas del noroeste parece ser diferente de las escandinavas. 

Se sabe que un programa migratorio innato (dirección y distancia) permite a las aves de primer año llegar a su área de invernada general. Así, muchas aves de primer año guiadas por dicho programa migran tan lejos como les es posible y paran en el borde occidental del área de invernada. Las altas concentraciones de aves jóvenes en las regiones atlánticas de Francia y en la parte suroeste de Inglaterra lo confirman. Los adultos, guiados por una experiencia previa, podrían reducir sus rutas de migración y permanecen para hibernar en lugares favorables.

En el mapa siguiente se aprecia como de media las becadas de primer año (Triángulos) se recuperan más lejos que las adultas (Círculos) respecto al lugar de anillamiento (Estrella).


La presión de caza sobre la becada es diferente en los países europeos, por lo que los adultos y aves de primer año del noroeste de Rusia pertenecerían a poblaciones que están sometidas a una presión de caza diferente dentro de su rango de invernada. Por ejemplo, la presión de caza es mayor en las regiones atlánticas de Francia que en las interiores, lo que conduce a una mayor proporción de becadas de primer año migradoras de larga distancia en el total de capturas anuales.

Como siempre espero que esta entrada haya sido de vuestro interés y os espero en la próxima.

¡Ánimo que ya falta menos!

lunes, 30 de marzo de 2020

Temporada excepcional de becadas en Francia

Muy buenas "Becadas viajeras". Hoy me ha mandado mi buen amigo Daniel Arbacette desde Francia el informe número 2 de la Red Becada de la antigua Oficina Nacional de la Caza francesa, ahora Oficina Francesa de la Biodiversidad OFB, y se confirma lo que venían diciendo los anilladores franceses. La temporada ha sido excepcional en cuanto a abundancia de becadas.
La Red Becada se ocupa desde hace muchos años de recopilar los datos de anillamiento de becadas en el país galo, tanto de número de becadas anilladas y recuperadas, como de la información de abundancia obtenida a partir de los censos nocturnos realizados por los propios anilladores.



En la temporada 2018/19 ya se batió el récord de becadas anilladas en un año, más de 7.600 aves marcadas. Sin embargo este récord ha sido pulverizado en la temporada 2019/20 con 8.500 becadas anilladas a 10 de marzo, teniendo en cuenta que al igual que en España tuvieron que dejar de salir a anillar prematuramente debido a la crisis del coronavirus.

Los expertos también destacan que la suavidad del invierno ha provocado que hubiera becadas repartidas por todo el territorio, ya que no se han visto obligadas a dejar las zonas más frías del interior en busca del cobijo de la costa, como ocurre normalmente. De hecho, el recién terminado invierno ha sido el más cálido en Francia desde el año 1900.

El Índice de Abundancia Nocturno (Número de becadas avistadas por hora de muestreo) medio para Francia es francamente elevado, 5,6. Para que nos hagamos una idea el de este año de los anilladores del CCB en España se ha quedado en 2,12.

Por último el porcentaje de becadas jóvenes capturadas se ha mantenido por encima de la media de la última década en todas las regiones estudiadas, por lo que se confirma que el año de cría fue excelente, lo que vino a compensar las condiciones meteorológicas mediocres para la llegada de becadas durante el otoño.

Nada más, espero que esta entrada haya resultado de vuestro interés y os animo a visitar la web de la OFB.

¡Hasta la próxima!




jueves, 19 de marzo de 2020

Resumen de la temporada de anillamiento

Muy buenas Becaderos Viajeros ¿Qué tal estáis? Espero que pasando el mal trago con salud y paciencia. Esta entrada se debería haber publicado dentro de un mes, pero por desgracia la situación tan complicada que vivimos estos días con la epidemia del dichoso "bicho" ha conducido a que tengamos que adelantar el cierre de la temporada de anillamiento. Ya hace unos días decidí dejar de salir al monte para que un inoportuno accidente no me llevara al hospital y complicarle más la vida a los sanitarios y sanitarias que tan mal lo están pasando. Y tras el sábado, con la llegada del confinamiento, podemos pensar que esta temporada no podremos retomar nuestras salidas a anillar becadas. Por tanto, ya podemos extraer conclusiones de esta campaña que ha finalizado de una manera tan extraña. No quiero dejar pasar esta ocasión para agradecer y animar al personal sanitario, de limpieza y demás trabajadores que están echando el resto en los hospitales y residencias, así como todas las personas cuyo trabajo sirve para que a los demás no nos falte de nada ¡Muchas gracias! Eskerrik asko!

Bonito ejemplar

Decir que este resumen esta basado en mis salidas, ya que el análisis general de todos los anilladores del CCB lo publicaremos en la revista de los socios del Club dentro de unas semanas, espero. Desde hace unas temporadas el trabajo que vengo haciendo está centrado no tanto en alcanzar un número elevado de becadas anilladas, que también sería lo deseable, sino en monitorizar un par de lugares concretos de cara a valorar abundancias, recuperaciones de becadas anilladas, evolución de la densidad de sordas...Está claro que si cada semana anillara en un lugar virgen el número de becadas contabilizadas al cabo de un año sería mayor, pero ese pienso que no debe ser el objetivo principal de este trabajo.

¡Doblete!

Por tanto y como digo, la labor de anillamiento la vengo realizando en dos zonas de la mitad norte de Navarra, lugares de clima atlántico, aunque uno de ellos y debido a la altitud podemos hablar de clima de montaña. En ambas áreas el bosque lo forman especies caducifolias, principalmente robles y hayas y las praderas son idóneas para el anillamiento, ya que existe abundante ganado pastando. La tercera zona que solía visitar la he ido abandonando, debido a que los escasos prados aptos poco a poco se están haciendo inabordables para el anillamiento a causa de la maleza que crece por falta de ganado. Además se trata de un lugar con mayor influencia mediterránea, poblado de bosques de pino y boj y aquí el comportamiento de las becadas es distinto, solo salen a comer fuera del bosque en condiciones muy concretas de lluvia y viento, que este año apenas se han dado.




 En cuanto al esfuerzo de muestreo, el número de jornadas de anillamiento durante la pasada temporada ha sido de 30, con lo he cumplido con creces el objetivo que nos marcamos los miembros del grupo de anillamiento "Scolopax" de efectuar mínimo una salida semanal. La primera sesión la realicé a la vuelta del viaje de anillamiento a Estonia, el 1 de noviembre, mientras que la última jornada fue el 9 de marzo, acabando por tanto la temporada con antelación, en un año normal anillamos hasta casi el mes de abril. Una lástima porque el año pasado en febrero me rompí el hombro en un accidente en la montaña y tampoco pude finalizar la campaña. El número de horas de muestreo ha sido de 54, lo que da casi una media de 2 horas de recorrido nocturno por jornada.




El total de becadas vistas en los recorridos de anillamiento ha sido 173, lo que nos da un Índice de abundancia de 3,20 becadas vistas por hora de muestreo. Este índice es bastante alto, pero muy engañoso, ya que la mayor parte de la temporada ha sido muy floja en cuanto a presencia de becadas. Sin embargo, al final de la campaña y desde principio de febrero la contrapasa de becadas ha resultado espectacular, con lo que se ha podido maquillar el resultado y pasar de una temporada regular a una que podríamos valorar como buena. En cuanto a becadas capturadas, tenemos 67 ejemplares, lo que da un 38% de efectividad. Este valor es bastante bajo comparado con el obtenido en temporadas anteriores y que rondaba el 50%.Este dato se explica por la tremenda abundancia encontrada durante las últimas noches y plasmada en numerosos encuentros con becadas agrupadas, lo que reduce las posibilidades de capturarlas en comparación a cuando se encuentran solas. Meter una becada en la red cuando está acompañada por dos o más compañeras es casi misión imposible.

Becada anillada en el Pirineo entre la nieve

Finalmente el número de becadas anilladas ha sido de 50, una cifra que puede parecer escasa, pero que lleva detrás mucho esfuerzo, no es tarea fácil. El resto de becadas hasta 67 está formado por ejemplares anillados en anteriores temporadas y recuperados y liberados de nuevo en esta campaña. Bueno, este es un resumen somero de lo que ha dado de sí la temporada 2018/2019. Aprovecho la ocasión para agradecer al Gobierno de Navarra y los propietarios de los terrenos por facilitarnos nuestra labor con sus autorizaciones y especialmente a mi familia por "aguantarme" durante esta temporada tan larga con muchas noches fuera. Espero que esta entrada haya sido de vuestro interés y que en la siguiente ya tengamos mejores noticias para todos ¡Ánimo y fuerza!



domingo, 15 de diciembre de 2019

Becadas: Llegamos al final de la migración de este año y una pregunta ¿Luna nueva o luna llena?


Muy buenas “Becaderos viajeros”. Nos acercamos peligrosamente a las jornadas que marcan el final de la migración de nuestras amigas. De hecho, nuestros vecinos franceses toman el 15 de diciembre como la fecha  límite para considerar que todas las becadas en teoría ya habrían alcanzado el lugar donde pasar el invierno. Vamos, lo que aquí conocemos como que todo el  pescado está vendido.


Bonitas jornadas de caza en los primeros días de diciembre


Lo cierto es que en los últimos años y con el problema del cambio climático tan de moda estos días, la línea que marca el final de la migración parece cada vez más difusa y yo no descartaría algún movimiento considerable en las próximas semanas, sobre todo si aprieta el frío en Europa. Soy de la opinión de que esta temporada todavía quedaría bastante becada al norte y un cambio del tiempo podría empujarlas a retomar la migración. No obstante, a medio plazo no se ven grandes fríos y tras el paréntesis de nortes de los primeros días de diciembre da la sensación de que volvemos al monólogo de las borrascas atlánticas que venimos soportando desde hace más de un mes. O lo que es lo mismo, vientos del suroeste-oeste, lluvias y temperaturas suaves.



La misma regata con un mes de diferencia, parece que algo ha llovido

La verdad es que se echa de menos el frío, las heladas y un inicio del invierno de verdad, tanta lluvia ya aburre, a este paso nos va a crecer musgo.


Imagen de Ventusky a 14 de diciembre. Seguimos con el viento de suroeste, persistente desde principios de noviembre


Como decía, durante los últimos días de noviembre y finales de diciembre tuvimos una pequeña ventana de noches despejadas y frías, acompañadas de vientos favorables o en calma y al menos por mi zona sí hemos disfrutado de una entrada considerable de becadas. Las jornadas de caza y anillamiento así lo atestiguan, con becadas levantadas en parejas, en zonas altas y bordes del bosque, síntoma de que se trataría de ejemplares recién llegados. Algunos de los pesos de las becadas, lejos de la barrera de los 300 gramos, reflejan que llegaron con el depósito de gasolina en la reserva.



En las salidas nocturnas de anillamiento también se ha notado un tímido incremento de las becadas encontradas, no algo exagerado, pero sí para salir de la depresión de los “Big Zero” de las últimas salidas.

Buenas jornadas tras becadas muy esquivas


En cualquier caso y por los datos que manejo estaríamos ante una temporada con una densidad de becadas dentro de lo normal. Como suele ser habitual, la alegría va por barrios y este año la mejor parte se la han llevado las zonas del interior frente a la cornisa cantábrica, pero en general podemos estar contentos.


Los cupos este año están muy caros


En cuanto a las becadas marcadas con emisores GPS en Estonia y que tan buena información nos están dando a través del blog becassemigration pues más o menos llegan a la misma conclusión. Los autores del blog dan por finiquitada la migración. De las 12 becadas marcadas, tan solo una ha llegado a Francia y el resto se reparten entre el Reino Unido y Escandinavia. Sinceramente, esto me ha dejado bastante alucinado, espero que sea algo puntual por el noviembre tan raro que hemos vivido en lo meteorológico y no una consecuencia del cambio climático. De ser así, podríamos estar viviendo una sedentarización cada vez mayor de las becadas, en el mismo sentido de lo que se está viendo con las palomas torcaces y otras migratorias.


Noches de anillamiento bien aprovechadas


Volviendo a casa, un fenómeno que también he observado es encontrar durante el día una gran cantidad de chazas en el monte, pero las becadas ya no estaban. Un amigo lo achaca a la luna llena de estos días, también podría ser el viento sur que las empuja hacia el interior…pero lo cierto es que parece que la becadas han parado lo justo para alimentarse, recobrar fuerzas y seguir su ruta. Lo cierto es que en el interior de la Península la temporada está siendo muy buena, cabe pensar que se trataría pues de pájaros que estarían de paso y finalmente acabarían recalando en tierras de Castilla o Extremadura.



Restos de la cena de las becadas, ya se habían marchado

¿Qué papel jugaría en estos movimientos la luna? ¿Creéis que influye en la migración? Lo cierto es que las concentraciones de becadas más brutales observadas anillando siempre las he vivido con luna llena, pero hay muchos que consideran la luna nueva como más favorable para la migración.

¿Cómo lo veis vosotros?

Off-topic, dos curiosidades que me han llegado esta semana y que merece la pena comentar.
Por un lado os paso las fotos de una preciosa becada con leucismo, casi completamente blanca y que ha sido abatida en un coto de Aragón por una cazador navarro que prefiere permanecer en el anonimato. El leucismo es una anomalía genética que provoca la falta de dos tipos de pigmentos de la melanina en aves y otros animales y que provoca que parte o todo su plumaje o pelo se presente blanco. Es una anomalía distinta al albinismo. En este caso casi toda la becada es blanca, algo muy inusual y que confiere al ave una gran belleza. Enhorabuena al cazador por esta becada que soñamos algún día con ver o cazar todos los aficionados a esta ave.





Y por otro, os paso las fotos de dos becadas que anillé esta pasada semana con dos curiosidades bastante más corrientes. Por un lado una becada adulta a la que le faltaba la primera rémige primaria y que en le momento de la captura estaba en mitad de crecimiento. Seguramente al final de la invernada ya la tendrá completa.



Becada con la primera rémige primaria en crecimiento


Y una segunda sorda anillada y que presentaba dos impactos de perdigón, en pata y ala. La becada estaba en aparente buen estado de salud, peso cerca de los 325 gramos y volaba perfectamente, por lo que seguramente saldrá adelante. Toda una superviviente.


Se aprecia la perdigonada en una pata



lunes, 28 de octubre de 2019

Primeras impresiones ante la próxima temporada de becada (II)



Vamos entrando en fechas interesantes para la migración de la becada y conforme avanza el calendario se confirman la entrada de la primera avanzadilla, así como las primeras pinceladas del resultado de las expediciones de anillamiento que han visitado Rusia y el Báltico en septiembre y octubre.

Otoño templado, de momento, en el Norte de Europa


Todos los años por estas fechas la Oficina de la Caza de Francia emite un informe de la "Red Becada" con datos muy valiosos sobre los resultados de la temporada de anillamiento del año anterior en el país galo, así como las previsiones sobre el resultado de la nidificación en la última primavera. Podéis consultar este informe en el enlace http://becassiersdefrance.com/Lettre-info-Becasse-n28-octobre2019.pdf De acuerdo con los datos facilitados por la ONCFS, la temporada de caza 2018-19 terminó con temperaturas excepcionalmente altas en Francia. Estas anomalías positivas de temperatura también afectaron a una gran parte de Europa y Rusia y  con estas condiciones excepcionalmente suaves, las becadas iniciaron el regreso a sus lugares de nidificación antes, aún con el riesgo de encontrase situaciones puntuales de frío, algo habitual en marzo. Esta vez la apuesta valió la pena porque el mes de marzo de 2019 se mantuvo suave. Los primeros machos en croule en Rusia Central se observaron el 30 de marzo.


Las temperaturas del mes de abril fueron normales y las precipitaciones no muy abundantes, lo que favorece la nidificación de las becadas. En el área principal de anidación, las primeras puestas se producen en abril, cambiando el pico de desove a medida que uno se mueve hacia el norte y el este, de manera que en Rusia Central la nidificación se produce en mayo. El mes de mayo de 2019 fue caluroso y relativamente seco, por lo que es muy favorable para el desarrollo de embriones y la eclosión de los primeros pollos.

El mes de junio es muy importante para la cría de los pollos y para las hembras que no han logrado su primera cría hagan una puesta de reemplazo. Una vez más, las condiciones cálidas son favorables, pero las altas temperaturas deben ir acompañadas de precipitaciones para que el suelo permanezca húmedo y las becadas puedan alimentarse fácilmente. Como en mayo, el mes de junio fue caluroso y seco. Las condiciones de humedad dentro del bosque se mantuvieron óptimas hasta mediados de junio, pero el secado del suelo comenzó a ser preocupante a fines de junio. Afortunadamente, la lluvia abundante regresó a principios de julio y los suelos permanecieron húmedos hasta agosto.

Respecto a los censos de machos en croule y después de los malos resultados de 2018, el recuento en 2019 en la Rusia europea parece que muestra un regreso a la normalidad. Esto puede ser debido a unas buenas condiciones de reproducción en 2018 y al suave invierno de 2018-19, que podrían haber contribuido a que la población se fortaleciera. Las condiciones climáticas de la primavera / verano de 2019 también han sido favorables para un buen éxito reproductivo y esto según la ONCFS se confirma gracias a los primeros resultados de las salidas de anillamiento en Rusia Central por la Oficina Nacional de Caza y Vida Silvestre y la Sociedad Rusa para la Conservación y el Estudio de las Aves. Hasta el 1 de octubre, se han capturado 143 becadas: 27 adultas y 116 juveniles. Esta proporción muy alta de juveniles confirma por el momento un muy buen éxito de reproducción.

Por tanto, dada la buena salud de la población invernante en Francia y las buenas condiciones de reproducción en 2019, la temporada 2019-20 comienza bajo los mejores auspicios. Pero como cada año, las condiciones climáticas del otoño determinarán la llegada e invernada de las migratorias. La ausencia de frío severo en el norte y este de Europa, podrían provocar que las becadas se acantonen en latitudes superiores.

En general buenas condiciones de humedad en las zonas de cría de las becadas que nos visitan en otoño


Misión en Estonia del Grupo de Anillamiento Scolopax
A finales de octubre cuatro anilladores del Grupo Scolopax tuvimos la oportunidad de visitar el interior de Estonia y la isla de Vormsi por quinto año consecutivo con la idea de anillar el máximo número de becadas y pulsar la situación de la población de sordas en el inicio de la migración.

Nos encontramos con una situación meteorológica dominada por temperaturas muy suaves, alrededor de los 11ºC de máxima y ausencia de heladas y con los suelos muy húmedos tras un septiembre y arranque de octubre bastante lluviosos. Con estos factores a favor, la densidad de becadas en los bosques era muy elevada, tal vez la más alta de la década, debido muy posiblemente a que el grueso de la población estuviera retenida al norte a causa de un otoño tan benigno que nos las obliga de momento a viajar hacia el sur.

En las praderas también localizamos un buen número de becadas, lo que unido a unas noches moderadamente favorables para el anillamiento nos permitió anillar una cantidad de aves bastante satisfactoria.

En contraste con los datos de proporción de jóvenes facilitados por anilladores franceses y rusos, nosotros encontramos una âge-ratio del 36% de juveniles, dato bastante bajo para una muestra que ya es representativa (36 becadas analizadas) Por ello y con estos datos en la mano y con toda la cautela del mundo, no podemos hablar de un gran éxito reproductivo.
Habrá que esperar a que concluyan todas las misiones de anillamiento en la zona para poder sacar conclusiones más definitivas.

Los pesos de las becadas encontradas sí confirman el buen estado de los suelos y la abundancia de lombrices, con bastantes ejemplares muy cercanos a los 450 gramos de peso, un valor francamente elevado, aunque no excepcional en becadas capturadas al inicio del viaje migratorio.

Becada capturada con un emisor GPS en el transcurso de la campaña de anillamiento del Grupo Scolopax


La meteo que viene

Ya nos vamos acercando al inicio de noviembre, mes que marca el grueso de la migración de las becadas. Antiguamente se decía que por Todos los Santos, nieve en los altos, pero este refrán cada vez va perdiendo más sentido con el problema del cambio climático. De hecho octubre lo estamos cerrando con temperaturas altas, superando los 20ºC y noviembre tampoco parece que vaya traer grandes cambios ni una entrada clara de vientos de origen continental, que son los que empujan a las becadas a nuestras zonas.

La nota positiva la ha puesto la esperaba llegada de las lluvias a la Península que, sin ser suficientes, han venido a mejorar sensiblemente el estado de los suelos en grandes áreas. Veremos si ha precipitado a tiempo como para crear el ambiente propicio para las lombrices.

Si comparamos la situación de los suelos en España según AEMET a 22 de octubre comparada con la que teníamos al inicio del mes, el panorama es mucho mejor, aunque en el suroeste todavía hace falta que llueva con ganas.


AEMET: Situación de humedad de los suelos en la Península y Baleares a 22 de octubre
En el norte de Europa, con la entrada del mes de noviembre se anuncia la irrupción de una masa de aire frío y las primeras nevadas en la zona del Báltico, lo que a buen seguro obligará a las becadas a dejar estas zonas y continuar con la migración. Por tanto, habrá que estar atentos para ver si esta conjunción de factores provoca un primer pico migratorio a lo largo de la próxima semana.


Previsiones de temperaturas máximas para el 2 de noviembre. WeatherOnline




viernes, 25 de octubre de 2019

Misión Estonia 2019, birdwatching y anillamiento de becadas

Otro otoño más, cuando llega octubre, la llamada del norte nos conduce a un país que se ha convertido en un destino ineludible. En Estonia tenemos una cita con unas damas de pico largo, el anillamiento de becadas es el reclamo. Este es el resumen de varias jornadas empapados de naturaleza, espero que os guste el relato.

Estonia en estado puro, bosque de Parika
Como apunte de culturilla general, señalar que Estonia es una de las tres repúblicas bálticas, junto a Lituania y Letonia que se independizaron de la antigua Unión Soviética a finales del siglo pasado. El territorio de Estonia tiene una superficie de 45.000 km2, algo menor que Aragón, y su población es 1,3 millones de habitantes, siendo su densidad de población de las más bajas de Europa. El territorio se reparte entre la región continental y un conjunto de más de 2000 islas e islotes dentro del mar Báltico.

Estonian paradais
La superficie de Estonia se caracteriza por ser muy llana, con abundancia de zonas húmedas, lagos y turberas y cubierta en un 40% por bosques de pinos, abetos y abedules.

Como en los últimos cinco años el “team” anillador del grupo Scolopax del Club de Cazadores de Becada se componía de cuatro miembros, Chicho, Zarbo, Rubén y servidor. La última noche en la isla de Vormsi nos uniríamos a David, leonés que trabaja allí en octubre entrenando perros sin muerte. Como siempre una gozada compartir unos días con estos amigos. Risas y cachondeo general no faltaron.

Si se los encuentra no les pida ayuda, no son el Equipo A, solo son anilladores de becada

El 17 de octubre la llegada a la capital Tallinn desde Bilbao vía Frankfurt se produjo sin percances y tras recoger el coche de alquiler nos dirigimos raudos y veloces hacia la localidad de Tääksi, en el sur del país, pueblo que sería nuestra base de operaciones para anillar por la noche y birdwatchinear durante el día. El resultado del experimento era una incógnita, ya que los años anteriores habíamos anillado únicamente en la isla de Vormsi, con el apoyo del anillador local, el gran Jaanus Aua (un crack) y aprovechando la infraestructura del club de becaderos italianos. Como se suele decir, íbamos a mesa puesta. En esta ocasión nos tuvimos que batir el cobre por nuestra cuenta, pero el que no arriesga no gana y nosotros somos de arriesgar.

Sauna centenaria en la trasera de nuestro alojamiento en la Guest House de Tääksi

Llegada a Tääksi, saludos de rigor y sin solución de continuidad dejamos el equipaje en la casa rural e ipso facto encaminamos nuestros pasos hacia la cercana reserva de Parika, un intrincado bosque de abetos, alisos y abedules que Rubén y yo habíamos visitado en la primavera de 2018 con buenos avistamientos de becadas en celo. Allí esperábamos tropezarnos con alguno de los grandes de Estonia (Alce, oso, lobo o urogallo), aunque con algún premio menor también nos daríamos por contentos. La tarde estaba tristona, con cielo cubierto y ligero chirimiri por lo que la primera incursión se dio pronto por concluida. Había que volver a la Guest House a cenar y preparar los talabartes para la noche de anillamiento que se avecinaba.

La primera becada anillada de muchas

Tras devorar el exquisito salmón en papillotte que nuestra anfitriona Jona cocinó, nos reunimos con Aare, un prestigioso anillador experto estonio y sus hijos, que ejercían de intérpretes. Chapurreando un poco de Estoninglish fuimos entendiendo que nos guiarían a una zona de praderas situada a unos 11 kilómetros.

Para allá que nos fuimos, repartiéndonos en dos grupos, uno a cada lado de la pista forestal. A pesar de que había bastante luna (perjudicial para anillar becadas) la noche se presentaba lluviosa y con algo de viento, lo cual favorecía nuestros intereses.

Pronto llegaba la primera captura, que ayuda a liberar tensión y a la segunda ¡Premio! Una becada que había sido anillada y equipada en septiembre con un dispositivo de seguimiento por GPS por un equipo francés en ese mismo prado. Al parecer dichos anilladores colocaron estos aparatos a 12 becadas de la zona. Dado que el dispositivo no consta de batería recargable con paneles solares, lo que hacen es programarlo para emitir desde octubre a finales de diciembre y dar unas 200 localizaciones con precisión GPS. Según nos comentó el anillador local probablemente esta becada se trataría de un ejemplar nidificante en la zona.

Becada equipada por un transmisor por satélite que capturamos y soltamos
Seguimos la sesión de anillamiento peinando un rastrojo de colza y allí encontramos una buena concentración de sordas, pero al estar tan juntas se complicaba meterlas en la red. Si centrabas el foco en una, el resto se asustaban y levantaban el vuelo, alertando al pájaro objetivo. Qué jodidillas son. El terreno se encontraba en inmejorables condiciones, rezumando agua y con cantidad de lombrices en la superficie. Como resultado las becadas estaban en modo Falete, con un récord de 450 gramos en un ejemplar. Para que os hagáis una idea, en España lo normal es anillarlas con 315 gramos. Contentos con el resultado nos volvimos a la casa a planchar un poco la oreja, el día había sido intenso y todavía quedaba mucho trabajo por hacer en las jornadas venideras.

Feliz como una lombriz

Este año los prados estaban pletóricos de humedad y lombrices
El segundo día también amaneció plomizo y amenazando lluvia, condiciones nada halagüeñas para observar fauna, pero eso no nos desanimó y pusimos rumbo al Parque Natural de Soomaa, una enorme reserva de 370 km2 cubierta de bosques de abetos y ciénagas.

Casa del parque de Soomaa, el castor europeo protagonista

Abedules talados por los castores, tenían la castorera cerca. Unos auténticos ingenieros de presas.

Una de las curiosidades del parque es la existencia de la llamada “quinta estación”, en el mes de abril, época en la que el deshielo hace subir el nivel de los ríos e inunda una gran superficie, circunstancia que es aprovechada por locales y turistas para desplazarse con canoas. Aquí la población de castores y alces es abundante. Aprovechamos para visitar una zona de praderas que incluye un lek de agachadiza real y que conocíamos de anteriores ocasiones, pero la lluvia la había inundado por completo.

Lek de agachadizas que visitamos en la primavera de 2018, en esta ocasión las lluvias de otoño lo habían inundado por completo

En una cercana arboleda de alisos disfrutamos durante un buen rato de la compañía de un nutrido grupo de mitos de la subespecie caudatus, típica del norte y este de Europa, debido a su pequeño tamaño y color blanco parecen delicados copos de nieve ¡Preciosos!

Bello mito del norte.

En los canales de agua se veían por doquier rastros de la actividad de los castores, árboles talados y presas construidas por esos roedores. Aquí el castor es una especie cinegética y su carne muy apreciada. Está rico, doy fe.

Dejamos Soomaa y sus ciénagas, poniendo rumbo a la costa para ver si el tema pajaril estaba más movido y de paso hacer una parada de avituallamiento en la localidad de Pärnu. En sus playas hay un par de zonas preparadas para observar aves, así que hacia allí nos marchamos. Sin embargo una vez llegados nos arreció la lluvia y no se podía parar del aire. Aún así tuvimos oportunidad de fotografiar a placer una garza real y ver las primeras agachadizas, barnaclas cariblancas y una solitaria garceta grande, especie que no es habitual en estas fechas por la zona.

Garza real muy confiada

Para rato se deja acercar a esta distancia en nuestras latitudes.

Sacudiéndose el agua, llovía a mares


Corneja cenicienta en Parnü, un córvido que no podemos disfrutar en el sur


Vuelta a Tääksi a repetir la rutina, ducha rápida, cena y enseguida salida hacia los campos de anillamiento. En esta ocasión nuestro “cicerone” Aare nos condujo hacía una granja de vacas con unos prados en teoría muy frecuentados por becadas. Sin embargo esas praderas no dieron el resultado esperado, con una sola captura. Las becadas estaban concentradas en un rastrojo de maíz contiguo. Allí tuve la ocasión de atrapar unas cuantas y salvar la noche, a pesar de que estaban verdaderamente recelosas. La noche calma, sin lluvia ni pizca de viento, no ayudaba a nuestra faena.

La becada del maíz


El tercer día madrugamos un poco más ya que las previsiones meteorológicas daban una ventana de buen tiempo y había que aprovechar para visitar la península de Poosaspea, una punta localizada en el extremo noroeste del país muy utilizada por las aves que bajan de Finlandia y la Karelia rusa en sus viajes migratorios. Allí hay un pequeño observatorio ornitológico. Así que tras desayunar el porridge de Jona con tortilla y fiambre y una buena taza de café nos pusimos en ruta, teníamos 200 kilómetros por delante hasta llegar a Poosaspea.

Brutal pigargo europeo, la rapaz mayor del continente. Se trataba de un ejemplar anillado


 Por el camino, todos los ojos puestos en los bosques y praderas en busca de cualquier animal que captara nuestra atención. Corzos en abundancia, ánsares caretos y avefrías parados en los cultivos nos iban alegrando el ojo y los primeros rayos de sol anunciaban que el paso migratorio probablemente estaría abierto ¡Bieeeennnnn!

Pareja de ánades silbones


Según llegábamos a nuestro destino una concentración de picarazas, cornejas cenicientas y cuervos en el claro de un bosque nos puso en alerta. Paramos el coche y de pronto salta un pigargo, lo justo para poder lanzarle una ráfaga con la cámara. Era un ejemplar anillado de esta gigantesca rapaz, la mayor de Europa y que se alimenta de carroña y pescado. El motivo de su presencia era los despojos de un alce que habían dejado los cazadores y que estaban devorando. Con los prismáticos localizamos otros tres ejemplares posados en los árboles cercanos.

Porrones bastardos en migración


 Reemprendemos la marcha y un grito repentino hace clavar los frenos a Rubén ¡J….., Ampelis! Uno de los objetivos del viaje estaba posado en un cable en la orilla de la carretera. Chicho entró en modo locura, tenía unas ganas enormes de bombear este pájaro. De pronto aparece otro, otro y así hasta una gran bandada, había ampelis por todos lados. Parados, en vuelo, las cámaras echando humo ¡Objetivo cumplido! Jaanus tenía razón, la abundancia de bayas en Estonia auguraba una buena presencia de estas bellísimas granívoras. También los zorzales reales volaban de cualquier mata.

Ampelis europeo ¡Bravo!

Bella ave de plumaje tutti fruti


Una vez llegados al faro nos situamos junto al observatorio donde un grupo de ornitólogos finlandeses estaban apostados con sus telescopios.

Gaviota reidora


Muy cercanos un grupo de silbones devoraban las algas adheridas a las rocas del espigón.

Silbón reponiendo fuerzas


Varios cisnes vulgares navegaban ajenos a nuestra presencia y un macho de havelda sesteaba a escaso metros, mecido por las olas.

Macho de havelda en su Bed & Breakfast


En la orilla un grupo de cuatro escribanos nívales me dio la gran alegría del día. Bellísimo pájaro, un “Bimbo” para mi, nueva especie a tachar de la lista.

Escribano níval, peazo Bimbo

Escribano nival descansando de su viaje en las orillas del Bático


El paso migratorio no era muy intenso, pero aún así vimos buenos bandos de porrones osculados, porrones bastardos, negrón, negrón especulado, serretas medianas, haveldas y cuatro colimbos.

Rubén y Chicho en acción, dos cracks de la ornitología de los que siempre aprendes algo


En el mar tres buques militares y dos cazas de guerra que pasaban frecuentemente nos recordaban que estamos cerquita de Rusia y se trata de una zona caliente. En el bosque contiguo abundancia de camachuelos y reyezuelos sencillos.

Porrón osculado, anátida que nidifica en árboles

Bandada de osculados

Fuera de la época de cría casi siempre están ligados a zonas marinas


Cuando empezó a caer la tarde nos desplazamos hacia un puerto cercano donde estaban descargando anchoas y sabíamos de la presencia de focas grises. Pronto localizamos dos individuos, que aunque lejanos, nos observaban con curiosidad. Simpático animal, aunque las anchoas y arenques no opinarán lo mismo, supongo.

Foca gris

¿Esperando el balón de Nivea?


Con las mismas, carretera y manta, nos quedaban dos horas para volver a casa. Por el camino más observaciones de ánsar careto, alcaudón norteño y un precioso macho de azor posado en una alpaca de paja. No está nada mal.

Azor al atardecer y con poca luz, elegante macho, anillado por cierto


En esta ocasión le dimos la Saturday night libre a Aare y volvimos a las praderas que visitamos la primera noche y donde atrapamos la becada con transmisor. Otra vez localizamos esa sorda y otra más equipada, pero ninguna se dejo coger. Las becadas estaban más resabiadas y pocos pájaros pudimos atrapar. No obstante alguna cayó y se marchó anillada. En una pradera con hierba alta tuve la oportunidad de observar durante un rato el vuelo de un búho campestre. Con las mismas vuelta a casa tras una noche que ni fu ni fa.

Chicho tomándole la medida a una becada


Cuarta jornada. Porridge rutinario, tortilla y pozal de café para aguantar el tirón y vuelta a las andadas. Tras la kilometrada del día anterior decidimos dedicarnos a la vida contemplativa de aves un poco más cerca y pistear con el coche en la reserva de Parika, que ya habíamos explorado en nuestra primera tarde.

No hay dos sin tres ni casa estonia sin manzano en la puerta


Macho de camachuelo poniendo pecho palomo


Antes curioseamos un poquillo cerca de la casa, descubriendo cosillas interesantes, entre ellas un pito cano y pico mediano entre varios picapinos. Muchos zorzales reales y camachuelos en los jardines de las casas. Hay que decir que toda casa estonia que se precie tiene su jardín con unos cuantos manzanos y algún serbal. Esto hace las delicias de muchos pájaros.

Mirlo común


Un grupillo de escribanos cerillos también se desperezaba junto a carboneros y herrerillos que volaban de cualquier esquina.

Pájaro picapinos, parece que alguien le había colocado el desayuno en este poste


Desde la casa Chicho dijo haber escuchado el aullido de un lobo. Se llevo las bromas del resto, pero luego Jaanus nos confirmó que en la zona vivían unos 20 lobos repartidos en dos manadas, por lo que no era descartable. También el chacal dorado ha llegado a Estonia y se está expandiendo a gran velocidad, por lo visto son ejemplares provenientes del Cáucaso.

Rubén ¿pescando?


Zorzal real, muy abundantes este año


La turné por Parika dio abundantes frutos, seguramente el día más completo. Nada más entrar en la reserva un misil cruzó la pista ¡Grévol! Bimbo al canto, aunque no se dejó ver más, sí escuchamos volar tres ejemplares de esta galliforme, esquiva y desconfiada donde las haya. Buena observación, pero sin oportunidad de fotografiarlos.

Mitop, un copito de nieve con plumas


Un poco más adelante otro pájaro que cruzó la pista nos obligó a frenar en seco. Esta vez se posó en una rama para poder apreciarlo a placer. Ostrassss, un ¡Mochuelo chico!!! Alegría y alborozo general, fotos a tutiplén mientras el mochuelo posaba como si fuera una estatua sin perder detalle del suelo, seguramente le estaría siguiendo la pista a algún ratoncillo. No sé cuántas fotos le habrían caído, pero aquello parecía la Pasarela Cibeles jijiji.

Mochuelo chico, la rapaz nocturna más diminuta de Europa

Gran potra encontrarlo tan a placer


En alerta



¡Espectacular!



A la fiesta se unió un pito cano, posiblemente extrañado de tanto ajetreo en su solitario bosque.

Pito cano, un pícido que no tenemos en nuestra zona

A pesar de la mala luz se aprecian sus bigoteras características


Pero todavía había más espacio para la sorpresa, porque unos metros más allá y de pura “txiripa” descubrimos cinco machos de gallo lira encaramados a un abedul ¡Top!!!! La mañana había merecido verdaderamente la pena.

Reunión de machos de gallo lira, a full!!!


Mitos, reyezuelos sencillos, un gavilán, azor, varios picamaderos negros, alcaudón norteño, piquituertos y lúganos completaron la lista de aves de la excursión, sin duda un día para recordar.

Grupete de gansos o ánsar careto descansando en un rsatrojo


Por la noche, el bueno de Aare acompañado por su hijo nos llevó a la granja de vacas con rastrojo de maíz que tan buen resultado nos dio el segundo día. Sin embargo, esa noche no estaba tan concurrida, alguna becada se vio, pero no para tirar cohetes. Lo compensó la observación de varios raccoon dog o perro mapache, una liebre tamaño XXL y las habituales manadas de corzos, cada año más abundantes.

La nota negativa fue que perdí el primer tramo de la caña que usamos para anillar, disgusto máximo, pero con noche cerrada poco se podía hacer, haríamos la búsqueda con las primeras luces del día.

Becada que capturamos y anillamos el penúltimo día con la articulación de la pata derecha rígida, posiblemente por alguna rotura previa. El ave estaba en buen estado


Para finalizar la noche con buen sabor de boca Aare nos condujo a otro sitio que estaba sin tocar, unos pequeños prados con vacas. Un sitio un poco delicado, ya que había varias líneas eléctricas, peligrosas cuando manejas una caña de fibra de seis metros. Con todo pudimos anillar dos becadas más, así que la noche se arregló. Además volviendo a casa se nos levantó una becada de la orilla de la pista, volviéndose a posar cerca, en un prado. El bueno de Rubén sacó solo la red, sin caña, aproximándose como una pantera hacia su gacela. Con un hábil movimiento de muñeca, a lo Rafa Nadal, puso la red encima de la becada ¡Entró! Peazo crack…¡Ten points!

Chicho, gran persona


21 de octubre. Una mañana más y tocaba despedirse de Tääksi y poner rumbo al norte para tomar el ferry que nos llevaría a la isla de Vormsi. Pero antes debíamos visitar los prados de la noche anterior para ver si sonaba la flauta y localizábamos el tramo de la caña que perdí. Pues fue llegar y besar el santo porque estaba en la orilla de la pista, intacta, un milagro que no la hubiese aplastado un coche. Gritos de alegría y acto seguido Rubén, nuestro Carlos Sainz particular, puso rumbo a Haapsalu, penúltima etapa antes de Vormsi.

Cisne cantor en la bahía de Haapsalu


En su bahía hay buenas posibilidades de pajareo, pero el día se volvía a mostrar tristón, con neblina y amenazando lluvia. Un rápido piscolabis de sándwiches de pan negro con carne de alce y a escrutar la bahía. En el mar algunos cisnes cantores, cisnes chicos y porrones osculados y bastardos.

Pareja de ánades rabudos


Decidimos explorar los carrizos en busca de bigotudos, el año pasado Chicho y Rubén avistaron unos cuantos allí. En esta ocasión un machete hizo acto de presencia durante unos breves instantes, suficientes para poder “afotarlo”. Bella ave.

Macho de Bigotudo, tan extraño como guapo


Como la zona no daba para más nos acercamos al puerto de Rohuküla, donde embarcaríamos rumbo a Vormsi.

Otro zorzal real, estaban por todas partes


Servidor a la espera



La isla de Vormsi es la cuarta en tamaño de Estonia. Está separada 12 kilómetros del continente y durante siglos fue habitada por suecos, al parecer fueron expulsados cuando Estonia fue invadida por Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Tiene una superficie de 9.000 hectáreas, ocupadas en su mayoría por bosques de abetos, pinos, abedules y alisos, intercaladas por amplias praderas con ganado vacuno.

Censo de becadas sin muerte con perros de muestra en Vormsi


Esta isla fue elegida a principios de siglo por un grupo de cazadores italianos pertenecientes al Club Della Beccaccia para crear el Santuario de la Becada de Vormsi, una suerte de refugio donde la becada no fuera cazada y sirviera de laboratorio al aire libre para el estudio de la especie.

Grupete de corzos, cada año hay más. El frío no les aprieta y sobreviven en mayor número al invierno



En la actualidad se realizan anillamientos científicos, censos de becada en croule, conteos con perros de muestra sin muerte o estudios de potencialidad del hábitat para la becada. Todo ello gracias a Alberto Pellegrini, genial precursor de la idea, Silvio Spano y en la actualidad, Saverio Cardoni, presidente del Comité para la gestión del Santuario y Jaanus Aua, que coordina y dirige la parte técnica.

Orillas del Báltico

El CCB tiene un buen activo en la isla con David Rubio, alias “perrero loco”, que todos los octubres sube allí para entrenar los perros de sus clientes durante el día y colaborar en el anillamiento de noche. A David hay que agradecerle muchas cosas, pero una de ellas es el gran favor que nos hace subiendo a Estonia en su furgoneta nuestro material de anillamiento.

David, un gran currela y profesional de los perros


Casa de Elle Malle en Vormsi


En el hotel rural de Elle Malle tenemos nuestro segundo hogar, seis años visitando este entrañable lugar han conseguido que nos sintamos como en casa. Por allí ya nos movemos como pez en el agua y conocemos esos rinconcillos secretos que dan buenas observaciones.

La península de Austurgrunne es uno de esos “hotspots” que siempre dan alegrías. Se trata de un estrecho brazo de tierra que se interna en el Báltico y que muchas migratorias que vienen del mar utilizan como posadero o para protegerse del viento durante el vuelo. Nada más llegar y entre los enebros un nutrido grupo de reyezuelos sencillos estuvieron posando ignorando nuestra presencia.

Ataque de halcón peregrino a gaviota

La cara de miedo de la gaviota, uffff....

Al final se marchó sana y salva, pero con un gran susto en el cuerpo


Pero lo bueno estaba por llegar, tres enormes bandadas de barnaclas cariblancas nos entraron rozando el mar ¡Sublime! A continuación un halcón peregrino atacó a una gaviota delante de nuestros morros, momentazo a lo National Geographic.

Reyezuelo sencillo, el pájaro más pequeño de Europa


Diminuto e inquieto pajarillo

No había manera de sacarle una foto quieto

Destaca su cresta amarilla

Ñam, ñam

Las continuas acometidas del halcón no tuvieron efecto sobre la aterrorizada gaviota. No sé si en mi vida he visto un animal con esa cara de miedo.

Fabulosas barnaclas cariblancas, su estampa en migración sobrecoge 

¡Qué bonitas! Se me pone la piel de gallina recordar esta escena

Poco después una becada se nos levantaba de los pies, oculta en los únicos matojos que había en esa playa de guijarros. Seguramente al amanecer se posó allí, agotada tras una noche de migración sobre el mar.

Becada que se nos levantó del único grupo de hierbajos que había en la playa


El listado de aves se completa con dos chorlitos dorados y numerosos bandos de serretas medianas, porrones osculados, porrones bastardos y un solitario pigargo europeo. En los matorrales, muchísimos zorzales alirrojos se alimentaban de bayas.

Felicidad absoluta


Vuelta al hotel y ducha rápida. Cena compartiendo mesa y mantel con nuestros anfitriones italianos y degustando el pescado del Báltico que el marido de Elle Malle captura, más fresco imposible. Risas, todo el mundo está contento, este año hay becadas en Estonia como hacía tiempo que no se veía.

Paso de serretas medianas


El tiempo es muy templado, hay lombrices en la tierra y no tienen prisa por marcharse. Tras los postres Jaanus se encarga de asignarnos las praderas donde vamos a anillar.

Porrones bastardos


Me toca Fällarna, lugar donde hace años tuve una noche inolvidable. Es la última noche y hay que darlo todo. El prado está perfecto, hierba cortita, no estilo campo de golf, pero sí con la altura justa para ver las becadas con facilidad pero que no recelen. Un rebaño de doce corzos pasta ajenos a mi presencia. Empiezo a escrutar el prado relajado, es una noche para disfrutar, me digo. Las becadas van cayendo una tras otra hasta un total de cinco, todas adultas. La sexta come debajo de una línea de electricidad, pero la seguridad es lo primero y la dejo. Los faros de un coche me despiertan del sueño. Sin darme cuenta he agotado la primera batería y voy camino de acabar la segunda. Ya vienen a recogerme. Se acabó lo que se daba….

En total han sido 36 becadas anilladas por el equipo, un control y un autocontrol. Mayoría clara de adultas y pesos elevados. Satisfechos con el trabajo y los resultados. Muy agradecidos a Jaanus, nuestro amigo estonio, siempre atento y educado. Ahora vuelta a casa y reunirnos por fin con las familias y agradecer a la “sufridora” que me dejé hacer esta escapadilla anual ¡Cuánto tienen que aguantarnos!

Näeme hiljem, Estonia! Si todo va bien espero que nos veamos el año que viene.

¡Hasta la próxima Vormsi!



Becadas: la interpretación de la proporción de jóvenes

  Muy buenas, después de un tiempo vuelvo con una publicación a propósito de que estos días se leen en las redes sociales mensajes con datos...