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martes, 22 de diciembre de 2020

Becadas: la interpretación de la proporción de jóvenes

 

Muy buenas, después de un tiempo vuelvo con una publicación a propósito de que estos días se leen en las redes sociales mensajes con datos de proporción de jóvenes capturados aquí o en el extranjero, mediante caza o anillamiento. A veces veo interpretaciones que a mi juicio pueden considerarse un poco aventuradas. Esto se produce con frecuencia porque identificamos la proporción de jóvenes solamente con éxito de cría y no siempre es así.

¿Qué entendemos por âge-ratio o proporción de jóvenes? Sería un porcentaje que expresa el tanto por ciento de individuos jóvenes sobre el total de capturas, bien sea de becadas cazadas o anilladas. Es decir, si afirmamos que en la bolsa de capturas de una temporada tenemos un âge-ratio del 65% significará que se han cazado o anillado un 65% de becadas jóvenes o nacidas en la primavera/verano anterior y un 35% de individuos adultos, que serían becadas en su segundo invierno o más.

El dato de la proporción de jóvenes no siempre es indicativo del éxito del año de cría

Si profundizamos más en el estudio del estado de muda del plumaje de las becadas adultas también podríamos precisar incluso si se trata de becadas solo de segundo invierno o de tercer invierno o más. Pero esto ya sería material para otro post.

Bien, como digo, a menudo se asocia proporción de jóvenes con éxito de cría. Esto tiene su lógica porque lo normal es que si la temporada de nidificación de las becadas ha sido óptima habrá un mayor número de pollos que han salido adelante y en consecuencia a la hora de cazar o anillar capturaremos más ejemplares juveniles.

A través de las plumas del ala podemos determinar la edad de una becada
A través de las plumas del ala podemos determinar la edad de una becada

Sin embargo, esto no siempre es así porque la proporción de jóvenes depende de más factores.

Una de estas variables es la filopatría o fidelidad de las becadas hacia su lugar de invernada, cría e incluso a las paradas intermedias durante sus migraciones. Mediante el anillamiento y el seguimiento por satélite se ha demostrado que las becadas adultas tienden a volver con una precisión casi milimétrica a los lugares donde pasaron el invierno anterior o los bosques del norte de Europa donde criaron. También durante sus viajes migratorios elijen sus “stop over”, paradas para descansar y alimentarse, en función de las experiencias de años anteriores. Este comportamiento no se cumple al 100%, pero si en una proporción muy elevada de los individuos. Como excepción y quizás relacionado con el cambio climático y el aprendizaje sobre el ahorro de esfuerzos se ha observado que algunos ejemplares adultos tienen un comportamiento tendente a quedarse a pasar el invierno más al norte conforme van pasando los años.

Las becadas adultas tienden a elegir los mismos los lugares de invernada, nidificación y paradas durante la migración

En definitiva, esta filopatría de las becadas tiene grandes implicaciones a la hora de interpretar el âge-ratio. Por ejemplo, si ponemos la lupa en una reserva de caza donde no hay aprovechamiento cinegético de la becada, el hecho de que al final de temporada queden la mayoría de aves que han pasado el invierno en ese lugar conlleva que en el otoño siguiente en condiciones normales regresará un gran número de esas becadas adultas. Serían becadas fieles a ese lugar de invernada. Esto necesariamente significa que habrá una proporción de jóvenes muy baja respecto al número total de becadas que invernan en esa reserva.

Si por otro lado nos fijamos en un lugar con una alta presión cinegética, con una gran extracción de becadas a lo largo de la temporada, tendremos que al final del invierno sobrevivirán pocos individuos adultos. Es decir, habrá pocas becadas adultas que volverán a ese lugar en el otoño siguiente y por tanto esta zona de caza se nutrirá principalmente de becadas jóvenes. Por tanto, su âge-ratio o proporción de jóvenes será siempre alta y por supuesto bastante más elevada que una reserva de caza. Por eso como norma se toma el dato de la proporción de jóvenes de un territorio como indicativo de la tasa de mortalidad de las becadas. Dicho de otra forma, si en un coto de caza la âge-ratio media es de un 60% sabremos que aproximadamente seis de cada diez becadas que entran a dicho coto serían cazadas.

En una misma temporada y zona la proporción de jóvenes en un área de caza será mayor que en una reserva

En consecuencia, si tomamos como ejemplo una misma tasa de jóvenes del 60%, se puede considerar muy elevada para una reserva de caza y por el contrario muy escasa para una zona con alta presión cinegética. En otras palabras, en una misma temporada de caza podemos tener proporciones de jóvenes del 40% en lugares con poca presión de caza y del 70% en cotos donde se cazan muchas becadas. Y equivocadamente los primeros podrían interpretar que estamos ante un mal año de cría y los segundos ante uno bueno, aunque igual estemos hablando de territorios contiguos o separados por muy poca distancia.

Por otro lado, e igual que hemos destacado la fidelidad o filopatría de las becadas adultas, en el caso de los individuos jóvenes no existe, como es obvio, tal comportamiento. Sabemos que a la hora de elegir el rumbo de la migración hay cierta base genética que orienta a los individuos jóvenes en su primer viaje. Sin embargo, las becadas juveniles son mucho más dependientes de la meteorología y volubles ante cambios bruscos de las condiciones del hábitat que los ejemplares adultos. Por ejemplo, en años con frío extremo en el centro de Europa y vientos del noreste podemos observar una irrupción masiva de becadas jóvenes en la Península Ibérica, dando una falsa o exagerada sensación de “buen año de cría” cuando lo que tenemos es que estas becadas que ahora están aquí faltan en otros lugares, en los que por el contrario hablarán de “mal año de cría”.  Algo parecido sucede como consecuencia de un cambio brusco del tiempo por la llegada de una borrasca por la noche y que puede llegar a arrastrar grandes cantidades de becadas en migración a una zona concreta, lo que se conoce como tombées, compuesta en su mayoría individuos jóvenes y por tanto más inexpertos en la migración.

La distribución de las becadas jóvenes durante el invierno está más condicionada por la meteorología que en el caso de las adultas

Algo parecido sucede cuando en un territorio concreto hay poca disponibilidad de alimento para las becadas debido a que el terreno se presenta muy seco, helado o cubierto de nieve. Veremos que con el transcurso de los días la proporción de jóvenes va descendiendo porque, al no tener esa querencia adquirida a un lugar fijo (Filopatría), tienden a abandonar antes el lugar en busca de comarcas con condiciones más benévolas. Sin embargo, las becadas adultas permanecen fieles al bosque donde invernaron con éxito otros años. Infelizmente esta querencia puede ser fatal para ellas, ya que si las condiciones adversas se alargan en el tiempo las becadas se debilitan por la escasez de alimento y la decisión de abandonar la zona puede llegar demasiado tarde. Esto lo hemos observado durante olas de frío, con mortandades elevadas de becadas que aguantaron en un lugar hasta que fue tarde para ellas.

Una becada adulta puede permanecer fiel a un territorio de invernada aunque las condiciones de acogida sean precarias

Tampoco podemos obviar que en aquellos territorios que actúan como pasillos migratorios la proporción de jóvenes suele ser mayor, esto es consecuencia de que allí el efecto filopatría queda más diluido frente a la importancia de estos corredores para becadas de todas las edades.

Por último, la técnica mediante la que obtenemos el dato de proporción de jóvenes también puede tener influencia sobre el valor de dicho dato. Un ejemplo lo vimos hace años comparando el valor del âge-ratio en Francia obtenido a partir de las alas de las becadas cazadas frente al de las becadas anilladas. Había diferencias de hasta un 15%. Esto pudo deberse a un diferente comportamiento de las becadas a la hora de salir a los prados a alimentarse. Por ejemplo, se llegó a considerar que las becadas adultas, más precavidas, permanecían en el bosque durante la noche, con lo que el dato de la proporción de jóvenes de becadas anilladas estaría sobredimensionado. O que la diferencia se debiera a un mayor esfuerzo de anillamiento en zonas del norte u noroeste de Francia más favorables para anillar becadas y donde la âge-ratio es tradicionalmente mayor frente a la Francia mediterránea donde hay menos praderas “anillables” y además la proporción de jóvenes no es tan alta, mientras que el esfuerzo de caza era similar para todas las regiones. En cualquier caso, fue un dato curioso y que invita a la reflexión sobre la necesidad de comparar “peras con peras y manzanas con manzanas”.

Dependiendo de las circunstancias la proporción de jóvenes obtenida mediante caza puede diferir del anillamiento

Por tanto, bajo mi punto de vista, para valorar el éxito de cría en un año concreto podemos recurrir a dos métodos.

Por un lado, si ponemos la lupa en un lugar en concreto, habría que observar la tendencia de este valor a lo largo de un periodo de estudio, una década o más. A partir de ahí podríamos determinar una desviación del valor de un año respecto a los valores medios y con esto hacer una valoración sobre el éxito del año de cría, en mi opinión con grandes reservas y sin darle una validez definitiva. Más o menos esto es lo que se haría en lugares como el Santuario de la Becada de Vormsi, en Estonia o lo que se pretende hacer en La Casa de la Becada del CCB en Garralda (Navarra)

Por otra parte podemos establecer un método basado en mezclar en una coctelera un gran número de datos sobre becadas capturadas durante una temporada en un territorio extenso y del mismo modo observar la evolución a lo largo de los años. Es lo que hace el Club de Cazadores de Becada en el “Proyecto Becada” con la información de miles de becadas capturadas desde 1999 en España. Así sí podemos comparar el dato de la proporción de jóvenes de una temporada en concreto con el dato medio y a partir de la desviación afirmar si el año de cría ha sido bueno o malo.

Espero que este post haya servido para aclarar algunas dudas. Sin más, aprovecho la ocasión para felicitaros las Fiestas y desearos un 2021 mejor que el pasado (No lo pongo difícil) 😉

lunes, 13 de abril de 2020

La edad determina la distancia de migración en las becadas

¡Hola Becadas Viajeras! Espero que llevéis el confinamiento bien, dentro de lo posible. Tantos ratos muertos dan para repasar artículos antiguos de gestión de la becada y en esta ocasión traigo una publicación rusa de 2008, de VADIMVYSOTSKY y IVANILJINSKY, que estudió la relación entre la edad de las becadas y la distancia a la que emigran en otoño.

La distancia de migración está estrechamente ligada con la edad de las becadas

Se sabe que las aves de primer año en una amplia gama de especies migran más allá que de adultos, y en todo el rango de invernada los ejemplares de primer año llegan más lejos respecto a sus zonas de cría. También el análisis de recuperaciones de anillas ha demostrado que los juveniles sin experiencia en su viaje de primer otoño muestran una dispersión mucho mayor en la dirección de salida que los adultos. Estos patrones migratorios y de invernada no son muy conocidos en la becada.


Para realizar este estudio los autores se basaron en datos de anillamiento, realizado entre 1994 y 2007 cerca de San Petersburgo, Rusia. Las becadas fueron capturadas de noche en hábitats de campo abierto utilizando la técnica tradicional de focos de luz.

Todas las aves atrapadas fueron datadas usando el análisis de su plumaje, entre jóvenes, aves de primer año nacidas durante el año calendario de anillamiento y adultas, nacidas antes del año calendario de anillamiento.

El anillamiento se realizó al modo tradicional, de noche y en las praderas de alimentación de las sordas

Se anillaron aves locales y de paso durante septiembre y octubre, aunque la mayoría de las becadas fueron anilladas durante la migración de otoño. De acuerdo con las recuperaciones durante el período de cría estas aves migratorias pertenecen a poblaciones del noroeste de Rusia (regiones de Arkhangelsk, Leningrado, Pskov). Las recuperaciones de anillas de larga distancia desde noviembre hasta febrero fueron consideradas como recuperaciones de invernada. Se analizaron un total de 242 recuperaciones de invierno de 2.299 becadas anilladas. 

Se dividieron los datos en dos grupos, de la siguiente manera: 
  • aves de primer invierno (anilladas como jóvenes) y recuperadas en el primer año de vida
  • adultos invernantes (anillados como jóvenes y recuperados en el segundo año de vida o más tarde o anillados como adultos y reportados durante cualquier invierno)


El estudio de estas recuperaciones reveló que las aves procedentes del noroeste de Rusia tienen una amplia gama de distribución en invierno, que va desde Gran Bretaña a Grecia.

En el primer año las becadas pasan su invierno de promedio más lejos de las zonas de cría que los adultos. No encontraron diferencias significativas en las distancias migratorias entre los ejemplares de primer año y los adultos en las islas británicas, ya que allí la becada es un migrante de corta distancia. 

Las becadas jóvenes migrarían más lejos y de forma más dispersa

La dirección media de la migración para las becadas rusas del noroeste parece ser diferente de las escandinavas. 

Se sabe que un programa migratorio innato (dirección y distancia) permite a las aves de primer año llegar a su área de invernada general. Así, muchas aves de primer año guiadas por dicho programa migran tan lejos como les es posible y paran en el borde occidental del área de invernada. Las altas concentraciones de aves jóvenes en las regiones atlánticas de Francia y en la parte suroeste de Inglaterra lo confirman. Los adultos, guiados por una experiencia previa, podrían reducir sus rutas de migración y permanecen para hibernar en lugares favorables.

En el mapa siguiente se aprecia como de media las becadas de primer año (Triángulos) se recuperan más lejos que las adultas (Círculos) respecto al lugar de anillamiento (Estrella).


La presión de caza sobre la becada es diferente en los países europeos, por lo que los adultos y aves de primer año del noroeste de Rusia pertenecerían a poblaciones que están sometidas a una presión de caza diferente dentro de su rango de invernada. Por ejemplo, la presión de caza es mayor en las regiones atlánticas de Francia que en las interiores, lo que conduce a una mayor proporción de becadas de primer año migradoras de larga distancia en el total de capturas anuales.

Como siempre espero que esta entrada haya sido de vuestro interés y os espero en la próxima.

¡Ánimo que ya falta menos!

viernes, 3 de abril de 2020

Cazadores mejorando el hábitat

Hola "Becadas viajeras". Hoy traigo al blog algunas imágenes de las actuaciones que hemos hecho desde la Sociedad de Cazadores a la que pertenezco y estoy en la Junta Directiva. Hace unos cuatro años decidimos ponernos el mono de trabajo con el fin de intentar recuperar la maltrecha población de perdices, ya que creíamos que los cazadores debíamos ser los primeros involucrados, no solo por el descenso de especies cinegéticas, si no por el resto de aves ligadas al campo que se han desplomado en los últimos años según los informes de SEO.



A pesar de que en la última década la caza de la perdiz había sido prácticamente anecdótica, con dos o tres jornadas de caza por temporada, la densidad de perdices seguía cuesta abajo. La causa principal es la degradación del hábitat que ha sufrido la zona, situada en el prepirineo de Navarra, con la pérdida de la zona de transición de monte bajo entre los cultivos y el bosque. Este tradicional hábitat que es tan necesario para la perdiz, los llamados cerros, estaba siendo ocupado por un matorral impenetrable debido al abandono de la ganadería.

Así, se convertía en un territorio inhóspito para perdices y muy favorable para sus depredadores, especialmente el jabalí.

Zona de cerros sin desbrozar, la maleza ha ocupado las zonas antes óptimas para la avifauna

Por eso uno de los trabajos principales que estamos desarrollando es el desbroce con maquinaria de retales de monte en las laderas, siempre dejando tiras de matorral para que las perdices puedan refugiarse. En las siguientes imágenes podéis ver algunos ejemplos de  las zonas que se han desbrozado. Como digo, siempre dejando retales sin desbrozar. Es una tarea complicada por la orografía del terreno, con laderas muy empinadas y llenas de barrancos. Creemos que en esta zona es la labor que más agradecen las perdices.

Desbroces en "mosaico"


Desbroces


Desbroces en una zona complicada de ladera y cárcavas

Desbroce respetando el matorral de enebro y boj


Otra de las actuaciones que hemos desarrollado es la maejora y/o creación de puntos de agua, con la construcción de balsas, limpieza de fuentes y balsas y colocación de bebederos. Estas actuaciones lo que persiguen es reducir el desplazamiento de las polladas de perdiz desde sus refugios hasta las zonas donde beben. En los últimos veranos que están siendo muy secos se observa que estos puntos son muy utilizados, sobre todo al final del verano, en el mes de septiembre.


Construcción de balsa


Balsa ya terminada

Fuente recuperada

Balsa mejorada

Bebederos para perdiz y resto de avifauna


Bebedero

Los bebederos son utilizados por multitud de aves
Y por último tenemos la creación de siembras ecológicas en parcelas marginales del monte, con mezcla de semillas de cereal y leguminosas.

Parcela sembrada en otoño



La misma parcela en primavera
En definitiva, hemos aportado nuestro granito de arena y a pesar de que somos conscientes de que este coto tiene grandes limitaciones y nunca habrá una gran densidad de perdices, hemos conseguido revertir la situación crítica de sus poblaciones y empezamos a ver una mayor presencia de esta maravillosa ave.

Espero que este post os haya servido de ayuda y os animo a que emprendáis este tipo de actuaciones en vuestros cotos.
También agradecer al ayuntamiento del valle de Lizoain-Arriasgoiti por su apoyo al trabajo que venimos desarrollando.

¡Hasta otra!




lunes, 30 de marzo de 2020

Temporada excepcional de becadas en Francia

Muy buenas "Becadas viajeras". Hoy me ha mandado mi buen amigo Daniel Arbacette desde Francia el informe número 2 de la Red Becada de la antigua Oficina Nacional de la Caza francesa, ahora Oficina Francesa de la Biodiversidad OFB, y se confirma lo que venían diciendo los anilladores franceses. La temporada ha sido excepcional en cuanto a abundancia de becadas.
La Red Becada se ocupa desde hace muchos años de recopilar los datos de anillamiento de becadas en el país galo, tanto de número de becadas anilladas y recuperadas, como de la información de abundancia obtenida a partir de los censos nocturnos realizados por los propios anilladores.



En la temporada 2018/19 ya se batió el récord de becadas anilladas en un año, más de 7.600 aves marcadas. Sin embargo este récord ha sido pulverizado en la temporada 2019/20 con 8.500 becadas anilladas a 10 de marzo, teniendo en cuenta que al igual que en España tuvieron que dejar de salir a anillar prematuramente debido a la crisis del coronavirus.

Los expertos también destacan que la suavidad del invierno ha provocado que hubiera becadas repartidas por todo el territorio, ya que no se han visto obligadas a dejar las zonas más frías del interior en busca del cobijo de la costa, como ocurre normalmente. De hecho, el recién terminado invierno ha sido el más cálido en Francia desde el año 1900.

El Índice de Abundancia Nocturno (Número de becadas avistadas por hora de muestreo) medio para Francia es francamente elevado, 5,6. Para que nos hagamos una idea el de este año de los anilladores del CCB en España se ha quedado en 2,12.

Por último el porcentaje de becadas jóvenes capturadas se ha mantenido por encima de la media de la última década en todas las regiones estudiadas, por lo que se confirma que el año de cría fue excelente, lo que vino a compensar las condiciones meteorológicas mediocres para la llegada de becadas durante el otoño.

Nada más, espero que esta entrada haya resultado de vuestro interés y os animo a visitar la web de la OFB.

¡Hasta la próxima!




martes, 8 de octubre de 2019

Un estudio italiano ha determinado el comportamiento de la becada durante su migración


El artículo  “Interindividual variation and consistency of migratory behavior in the Eurasian woodcock” han sido dirigido por Alessandro Tedeschi (presidente de la asociación Amici di Scolopax) y la colaboración de Michele Sorrenti, Michele Bottazzo, Mario Spagnesi, Ibon Telletxea, Rubén Ibáñez, Nicola Tormen, Federico Depascalis, Laura Guidolin y  Diego Rubolini, siendo publicado en la revista científica Current Zoology (https://academic.oup.com/cz) en el verano de 2019.

El artículo se basa en el seguimiento de becadas con dispositivos satelitales. Foto: Zarbo Ibarrola

Según los autores existen aspectos de las migraciones estacionales en las aves que están controlados por mecanismos endógenos rígidos, lo que asegura que los individuos realicen actividades específicas en el momento apropiado del ciclo anual.

Sin embargo, esto no siempre es así y los individuos tienen la capacidad de mostrar cierto grado de flexibilidad, por ejemplo en la programación de la migración o en otros aspectos de su comportamiento migratorio, como puede ser la dirección de la migración o la decisión de hacer una parada intermedia durante sus viajes. Esta flexibilidad responde a la capacidad de cada individuo para modificar su comportamiento ante las señales ambientales percibidas o previstas y puede tener importantes consecuencias, ya que serviría para aumentar las posibilidades de sobrevivir ante, por ejemplo, los cambios impredecibles y potencialmente peligrosos de las condiciones ambientales encontradas en la migración o las  alteraciones del hábitat.

Alessandro Tedeschi, presidente de Amici di Scolopax. Foto: CCB


Muchos estudios previos de flexibilidad en el comportamiento en migración de las aves se han centrado en la variación para un mismo ejemplar del tiempo y ubicación de las áreas de reproducción e invernada. Es sabido que los individuos muestran un calendario de migración relativamente estable en migraciones sucesivas y pueden mostrar una fuerte fidelidad al lugar de reproducción e invernada, aunque su grado puede variar como respuesta a la variación de los recursos.
En la actualidad y gracias a los avances en las tecnologías de seguimiento individual podemos analizar los sucesivos viajes migratorios de un mismo individuo usando transmisores satelitales (PTT) o geolocalizadores.

Los objetivos de este estudio fueron la descripción de las variaciones entre distintas becadas en el comportamiento durante las migraciones de otoño y primavera, así como investigar si la variación interindividual se explicaba por la edad, sexo, distancia de migración y latitud de las zonas de reproducción.
También trataron de analizar patrones de variación y regularidad en las fechas, duración y rutas migratorias para un mismo individuo. En este aspecto se esperaba encontrar que para una misma becada las fechas de la migración fuesen repetibles y cada ave fuese fiel a las áreas de cría e invernada, así como que un individuo utilizaría las mismas rutas migratorias a través de migraciones repetidas. Es decir, los individuos deberían poder ser capaces de desplazarse repetidamente a lo largo de la ruta más corta entre la salida y el destino debido a que, por un lado, harían una escasa selección del hábitat durante la migración y, por otro, a la ausencia de grandes barreras ecológicas entre el lugar de salida y destino.

El seguimiento de becadas por satélite tiene importantes implicaciones en la gestión cinegética de la especie.


Para todo ello, entre los años 2011 y 2017 capturaron en Italia 42 becadas durante febrero y principios de marzo, equipándolas con dispositivos de seguimiento por satélite. Se determinó genéticamente el sexo mediante el análisis de una pluma del ala. Las aves se clasificaron como jóvenes de primer invierno o adulto según las características del plumaje. De esas 42 becadas solo se obtuvieron datos de migración para 25 individuos. Respecto al resto de becadas, en 13 ejemplares no se recibieron emisiones y 4 fueron cazadas poco después de la liberación. Se hizo el seguimiento de hasta cuatro migraciones previas a la reproducción y hasta tres posteriores a la reproducción.

Rutas de migración y filopatria

Las becadas en Italia mostraron una gran variabilidad en el comportamiento durante la migración, con tres ejemplares moviéndose a menos de 800 km entre el área de invernada y de reproducción, y otros que se desplazaron a más de 6.000 km. Las áreas de cría abarcaron desde el norte de Italia (una becada que había pasado el invierno en el sur de Italia) hasta el centro y este de Europa y Rusia (once al oeste y cuatro al este de los montes Urales).  Los movimientos hacia las áreas de destino fueron relativamente rectos, con desviaciones limitadas respecto al camino más corto.

En cuanto a las rutas de migración, fueron significativamente repetibles, tanto de año a año como entre migración pre y post nupcial.

La filopatria de las becadas ha sido confirmada por el artículo, aunque con matices.


Las aves fueron generalmente fieles (filopatria) a su sitio de invernada, pero 3 de 11 individuos cambiaron su área de invernada en inviernos posteriores, moviéndose al menos una vez a una distancia mayor a diez kilómetros entre sucesivos inviernos Un individuo incluso cambió su sitio de invernada del norte Italia a la península de Crimea (1.971 km hacia el este) en el invierno posterior. Los autores concluyen que la tendencia a cambiar el sitio de invernada está asociado con la edad en la captura, es decir, las aves jóvenes de primer invierno son más propensas a cambiar su sitio de invernada (tres de cada cuatro pájaros) que los adultos (cero de siete aves) En este aspecto no hay diferencias significativas entre sexos.

Por otro lado, la fidelidad al sitio de reproducción fue muy alta. De ocho pájaros estudiados con ubicaciones repetidas de áreas de reproducción y 22 periodos de reproducción, dos individuos (ambos hembras de primer invierno) se dispersaron a 48 y 92 km entre temporadas de reproducción consecutivas, mientras que el resto se quedaron dentro de dos kilómetros del área de reproducción del año anterior.

Según los autores, la filopatría surge cada vez que los beneficios de la fidelidad a un lugar superan a los de dispersarse a áreas nuevas. Sin embargo, entre especies de larga vida, los individuos pueden variar su área de invernada con la edad, mostrando una tendencia a acercarse a su lugar de reproducción entre sucesivos inviernos. Los datos de este estudio concuerdan con la imagen más amplia, ya que las becadas jóvenes de primer invierno fueron significativamente más propensas a cambiar su sitio de invernada que los adultos.
Por otra parte, esas aves del primer invierno que cambiaron el sitio de invernada lo hicieron acercándose a sus áreas de reproducción, en un promedio de 504 km. En el caso de la becada, estos cambios pueden implicar una mejora del rendimiento migratorio relacionado con la edad, por el que las aves pueden decidir detenerse en zonas más adecuadas  a lo largo de la ruta de migración en lugar de migrar más lejos.

La mayoría de individuos apenas se desplazaron una vez alcanzados sus lugares de cría e invernada


Respecto al uso del espacio, el seguimiento de las emisiones de los aparatos que portaban las becadas delató que en su mayoría permanecieron estacionarias durante la invernada y la cría, siendo la distancia media entre ubicaciones consecutivas de 0,95 kilómetros durante la invernada y de 0,94 kilómetros en el periodo de cría.


Fechas y duración de las migraciones

El análisis de la fechas de inicio de la migración indicó que el arranque de la migración prenupcial o contrapasa se produjo principalmente en la segunda mitad de marzo (De media el 26 de marzo), mientras que las becadas de media llegaron a sus áreas de reproducción 42 días después. Los individuos dejaron sus zonas de cría a mediados de septiembre (De media el 13 de septiembre), llegando a sus áreas de invernada de media en 70 días.

La mayor parte de los individuos marcados en Italia tenían su zona de reproducción en Rusia


No encontraron diferencias significativas en el tipo de migración de primavera u otoño entre las clases de sexo o edad. Tampoco la distancia de migración y la dirección difiere significativamente entre la migración pre y post reproducción. Sin embargo, las aves migraron durante menos tiempo y a mayor velocidad durante la migración primaveral respecto a la migración de otoño.

También se ha detectado que las becadas que emigraron de sus sitios de invernada italianos a las latitudes situadas más al norte partieron antes que las que se reproducen en áreas más meridionales. La velocidad se relacionó positivamente con la distancia de migración, siendo más rápidas las aves cuyas áreas de reproducción fueron más lejos. Del mismo modo, en la migración de otoño las aves que migraron más lejos para alcanzar sus sitios de invernada abandonaron sus áreas de reproducción antes.

Otro de los factores que observaron los autores es que existe una gran flexibilidad en la fecha de salida de la migración previa a la cría, lo que puede sugerir que los efectos ambientales tienen una mayor influencia sobre las fechas más que en los aspectos espaciales. De hecho, la fecha de salida de la migración primaveral no fue repetible significativamente, mientras que la fecha de llegada a las áreas de reproducción fue altamente repetible.

En términos numéricos, la variación para un mismo individuo fue de 9,44 días para la fecha de salida (interindividual variación: 19 días) y 5,63 días para la fecha de llegada (interindividual variación: 39 días)

Los autores afirman que el inicio de la migración primaveral más temprana de las aves que se reproducen más al norte puede permitirles sincronizar mejor la fecha de llegada al avance de la primavera durante el trayecto.
Del mismo modo, el inicio más temprano de la migración de otoño de las aves que migran más lejos puede reflejar una adaptación para evitar retrasos en la llegada a zonas de invernada óptimas, o un inicio temprano del otoño en las regiones continentales del centro de Rusia en comparación con las del noreste de Europa o el Báltico, obligando a las aves a irse antes.

En conclusión, los autores afirman que después de tener en cuenta los efectos de la edad, las becadas mostraron una gran regularidad espacial durante todo el ciclo anual (invernada, migración y reproducción), mientras que la regularidad temporal fue más variable, siendo significativa solo para la fecha de llegada a las áreas de reproducción en primavera.




viernes, 4 de octubre de 2019

Primeras impresiones ante la próxima temporada de becada (I)


Las condiciones meteorológicas durante la migración

Poco a poco van avanzando las fechas y con ello se acerca el ansiado momento que esperamos todos los que cazamos y estudiamos a nuestra querida becada. Conforme avanza el verano la pregunta que nos hacemos muchos versa sobre las condiciones que se habrán encontrado las picudas durante el periodo de reproducción en el gran norte. Por suerte y para ir aclarando alguna duda tenemos los informes que año tras año publica la Comisión de Meteorología del Club National des Bècassiers, con el bueno de Jean-Louis Cazenave a la cabeza. Podéis consultar el informe completo en la web del CNB www.clubnationaldesbecassiers.net


En general buenas condiciones de alimentación en las praderas durante la temporada de cría

Esta Comisión separa el período de reproducción en dos fases: Por un lado tenemos el período crítico (del 10 de mayo al 10 de junio), etapa en la que se producen la mayor parte de las puestas y eclosión de los pollos de becada. Por otro lado está el período secundario, que iría del 10 de junio a septiembre y en el que se produce el crecimiento y dispersión de los pollos que nacieron en primavera y las segundas puestas o nidadas más tardías.

Según recoge este informe, para el período crítico y en la zona rusa, la llegada de las becadas a principios de mayo estuvo marcada por temperaturas normales o por encima de la media, mientras que durante el conjunto del período crítico (recordamos, del 10 de mayo al 10 de junio), las temperaturas permanecieron por encima de los valores promedio. En cuanto a las precipitaciones, se repitieron las condiciones de sequía de la primavera de 2018, sobre todo en la zona más occidental, aunque la situación se fue corrigiendo conforme avanzaron las fechas, con nuevas precipitaciones. En resumen, la situación en esta zona la consideran normal para la reproducción de las becadas.


Si se cumplen las previsiones podemos estar ante una buena temporada de caza

En cuanto al centro de Europa y  Fenoescandinavia las condiciones de temperatura fueron satisfactorias durante el período de llegada, mientras que también se produjo un período frío en la primera mitad  de mayo, con temperaturas hasta cuatro grados por debajo de la media y heladas en Polonia y Centroeuropa. Excepto en el oeste de Polonia, donde los suelos han estado secos, en el resto de la zona no se han producido grandes anomalías de humedad.
En conclusión, la Comisión Meteo del CNB valora las condiciones meteorológicas del período crítico como satisfactorias en Rusia y zonas fronterizas, mientras que en el resto de zonas solo existe cierta preocupación por la sequía y  temperaturas mínimas demasiado bajas a principios de mes de mayo en los países bálticos y el oeste de Polonia.
En cuanto las condiciones climáticas durante el periodo secundario en Rusia, la región noroccidental de los Urales experimentó temperaturas casi 1.5 ° C más bajas de lo normal  a mediados de julio y principios de agosto. Las lluvias fueron regulares y permitieron mantener un nivel de humedad del suelo compatible con la alimentación de los individuos jóvenes de becada.
Por lo tanto, las condiciones climáticas para este período y en la zona rusa se consideran favorables, a pesar de un nivel de temperatura más bajo de lo habitual.
En Europa oriental, los países bálticos y el oeste de Rusia, se estima que las condiciones han sido bastante favorables, con temperaturas bastante más altas que la media en junio y un periodo también frío entre julio y agosto.Mostrar másMostrar menos Las lluvias fueron regulares pero poco intensas, combinadas con niveles de temperatura más altos de lo normal, lo que dio como resultado una menor humedad del suelo en la zona oeste y sur de Rusia, pero sin niveles de sequía inquietantes para el crecimiento de los pollos.


Durante el periodo secundario no ha habido grandes contratiempos para los pollos de becada

Mientras, en Centroeuropa, y Polonia, el periodo secundario ha sido mucho más cálido de lo normal, sobre todo el mes de junio, con temperaturas entre 2 ° C y 3.5 ° C por encima de los valores medios. Por suerte, las lluvias regulares han mantenido una humedad relativa favorable, por lo que en conjunto podemos considera que las condiciones han sido correctas.
En conclusión, a pesar de la relativa debilidad de la humedad del suelo en una parte del área de reproducción y la existencia de períodos fríos durante el verano, las condiciones climáticas del período secundario se consideran favorables.



En las zonas fronterizas situadas más al oeste de Rusia las aves llegan algo antes, a finales de abril. Las temperaturas mínimas a principios de mayo se mantuvieron frías, cerca de 0ºC, aunque para todo el período crítico podemos hablar de valores normales. Respecto a las precipitaciones y excepto en los países del Báltico, hubo un excedente de humedad en los suelos, por lo que en general también podemos hablar de condiciones óptimas para la nidificación.


En cuanto a la temporada de reproducción secundaria, que va desde principios de junio hasta mediados de septiembre, tenemos que referirnos obligatoriamente a los incendios que han afectado a gran parte de Rusia durante el verano. Estos incendios en Rusia, y en particular los reportados a finales de julio y principios de agosto, no afectaron a las áreas donde crían la gran mayoría de las becadas invernantes en el suroeste de Europa.

Las campañas de anillamiento que se están desarrollando en septiembre y octubre arrojarán más datos sobre la densidad de sordas y âge ratio


En breve tendremos las primeras noticias de los anilladores franceses y rusos que trabajan en estas fechas en aquel país y se podrá hilar más fino en cuanto a la densidad de sordas y proporción de jóvenes que se van encontrando.

¿Cómo están las cosas por aquí?

Puestos a hacer vaticinios de la próxima temporada de caza no solo debemos mirar el éxito de cría en los países del norte, sino también las condiciones que se encontrarán en nuestras zonas las becadas que nos visiten. Luego la crudeza del invierno y la dirección e intensidad de los vientos durante la migración empujarán más o menos individuos a nuestras latitudes.

Pues bien, a día de hoy y tras un verano seco y caluroso en general en toda España, salvo en el noroeste, las condiciones de los suelos a 1 de octubre y de acuerdo con los datos que proporciona AEMET es mala o muy mala en casi todas las regiones. Se salva parte de la franja cantábrica, Pirineos occidentales y zonas del Mediterráneo tras el paso de la DANA, pero en el resto de momento el asunto pinta negro, o mejor dicho y viendo el paisaje, amarillo pajizo.

La franja cantábrica es una de las pocas zonas de la Península que mantiene algo de humedad en superficie


Todavía quedan días para la apertura de la veda y más aún para la llegada del grueso migratorio, pero también es cierto que las precipitaciones de agosto y septiembre suelen ser sintomáticas para intuir cómo se va a desarrollar la temporada. Parece ser que estas lluvias y tormentas de finales de verano ayudan a preparar el suelo que alberga a los microorganismos, fundamentalmente lombrices, que constituyen el alimento de las becadas. Si hay humedad, se crían lombrices y estas lluvias deben llegar a tiempo. De momento los suelos están “más secos que una pecera de mimbre” en gran parte de nuestro territorio y las previsiones a corto plazo no son muy halagüeñas, así que si hay que hacer un pronóstico (arriesgado) para la temporada, a día de hoy diría que podrían repetirse los resultados de hace dos años, en la que el grueso migratorio se concentró en el tercio norte (Cantábrico) y zonas más húmedas del resto de zonas. 

En el Prepirineo a la sequedad del terreno se suma la incertidumbre por los efectos de la oruga del boj en el sotobosque


Esperemos que no sea así y la llegada de las lluvias sea a tiempo y haya becadas repartidas para todos. 

El caso es que el cambio climático cada vez juega un papel más importante, condicionando en gran medida la llegada de migratorias y la becada no es una excepción.

Mapa de humedad de suelo en España a 1 de octubre, situación favorable únicamente en Galicia, área del Cantábrico y Pirineos. Fuente AEMET.

La Meteo en el norte

Tampoco podemos quitar el ojo al tiempo que se están encontrando nuestras amigas en el norte de Europa. Tras un septiembre bastante templado parece que octubre ha empezado con temperaturas bastante frescas y las primeras nieves en la zona de Karelia y Finlandia, por lo que es de esperar que la primera oleada migratoria haya empezado.
Los conteos de Falsterbo, en el suroeste de Suecia y punto clave para la migración de aves apuntan un "meneo" importante esta semana, por lo que parece que lo bueno ya ha empezado.

También permaneceremos atentos a los sucesivos informes que el CCB elabora a partir de los datos de cacerías que los becaderos vuelcan en la aplicación del "Proyecto Becada".

Mapa de Ventusky con las temperaturas del 4 de octubre en Europa. Se aprecian temperaturas cercanas a 0ºC en Finlandia y noroeste de Rusia.






Becadas: la interpretación de la proporción de jóvenes

  Muy buenas, después de un tiempo vuelvo con una publicación a propósito de que estos días se leen en las redes sociales mensajes con datos...