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lunes, 13 de abril de 2020

La edad determina la distancia de migración en las becadas

¡Hola Becadas Viajeras! Espero que llevéis el confinamiento bien, dentro de lo posible. Tantos ratos muertos dan para repasar artículos antiguos de gestión de la becada y en esta ocasión traigo una publicación rusa de 2008, de VADIMVYSOTSKY y IVANILJINSKY, que estudió la relación entre la edad de las becadas y la distancia a la que emigran en otoño.

La distancia de migración está estrechamente ligada con la edad de las becadas

Se sabe que las aves de primer año en una amplia gama de especies migran más allá que de adultos, y en todo el rango de invernada los ejemplares de primer año llegan más lejos respecto a sus zonas de cría. También el análisis de recuperaciones de anillas ha demostrado que los juveniles sin experiencia en su viaje de primer otoño muestran una dispersión mucho mayor en la dirección de salida que los adultos. Estos patrones migratorios y de invernada no son muy conocidos en la becada.


Para realizar este estudio los autores se basaron en datos de anillamiento, realizado entre 1994 y 2007 cerca de San Petersburgo, Rusia. Las becadas fueron capturadas de noche en hábitats de campo abierto utilizando la técnica tradicional de focos de luz.

Todas las aves atrapadas fueron datadas usando el análisis de su plumaje, entre jóvenes, aves de primer año nacidas durante el año calendario de anillamiento y adultas, nacidas antes del año calendario de anillamiento.

El anillamiento se realizó al modo tradicional, de noche y en las praderas de alimentación de las sordas

Se anillaron aves locales y de paso durante septiembre y octubre, aunque la mayoría de las becadas fueron anilladas durante la migración de otoño. De acuerdo con las recuperaciones durante el período de cría estas aves migratorias pertenecen a poblaciones del noroeste de Rusia (regiones de Arkhangelsk, Leningrado, Pskov). Las recuperaciones de anillas de larga distancia desde noviembre hasta febrero fueron consideradas como recuperaciones de invernada. Se analizaron un total de 242 recuperaciones de invierno de 2.299 becadas anilladas. 

Se dividieron los datos en dos grupos, de la siguiente manera: 
  • aves de primer invierno (anilladas como jóvenes) y recuperadas en el primer año de vida
  • adultos invernantes (anillados como jóvenes y recuperados en el segundo año de vida o más tarde o anillados como adultos y reportados durante cualquier invierno)


El estudio de estas recuperaciones reveló que las aves procedentes del noroeste de Rusia tienen una amplia gama de distribución en invierno, que va desde Gran Bretaña a Grecia.

En el primer año las becadas pasan su invierno de promedio más lejos de las zonas de cría que los adultos. No encontraron diferencias significativas en las distancias migratorias entre los ejemplares de primer año y los adultos en las islas británicas, ya que allí la becada es un migrante de corta distancia. 

Las becadas jóvenes migrarían más lejos y de forma más dispersa

La dirección media de la migración para las becadas rusas del noroeste parece ser diferente de las escandinavas. 

Se sabe que un programa migratorio innato (dirección y distancia) permite a las aves de primer año llegar a su área de invernada general. Así, muchas aves de primer año guiadas por dicho programa migran tan lejos como les es posible y paran en el borde occidental del área de invernada. Las altas concentraciones de aves jóvenes en las regiones atlánticas de Francia y en la parte suroeste de Inglaterra lo confirman. Los adultos, guiados por una experiencia previa, podrían reducir sus rutas de migración y permanecen para hibernar en lugares favorables.

En el mapa siguiente se aprecia como de media las becadas de primer año (Triángulos) se recuperan más lejos que las adultas (Círculos) respecto al lugar de anillamiento (Estrella).


La presión de caza sobre la becada es diferente en los países europeos, por lo que los adultos y aves de primer año del noroeste de Rusia pertenecerían a poblaciones que están sometidas a una presión de caza diferente dentro de su rango de invernada. Por ejemplo, la presión de caza es mayor en las regiones atlánticas de Francia que en las interiores, lo que conduce a una mayor proporción de becadas de primer año migradoras de larga distancia en el total de capturas anuales.

Como siempre espero que esta entrada haya sido de vuestro interés y os espero en la próxima.

¡Ánimo que ya falta menos!

jueves, 19 de marzo de 2020

Resumen de la temporada de anillamiento

Muy buenas Becaderos Viajeros ¿Qué tal estáis? Espero que pasando el mal trago con salud y paciencia. Esta entrada se debería haber publicado dentro de un mes, pero por desgracia la situación tan complicada que vivimos estos días con la epidemia del dichoso "bicho" ha conducido a que tengamos que adelantar el cierre de la temporada de anillamiento. Ya hace unos días decidí dejar de salir al monte para que un inoportuno accidente no me llevara al hospital y complicarle más la vida a los sanitarios y sanitarias que tan mal lo están pasando. Y tras el sábado, con la llegada del confinamiento, podemos pensar que esta temporada no podremos retomar nuestras salidas a anillar becadas. Por tanto, ya podemos extraer conclusiones de esta campaña que ha finalizado de una manera tan extraña. No quiero dejar pasar esta ocasión para agradecer y animar al personal sanitario, de limpieza y demás trabajadores que están echando el resto en los hospitales y residencias, así como todas las personas cuyo trabajo sirve para que a los demás no nos falte de nada ¡Muchas gracias! Eskerrik asko!

Bonito ejemplar

Decir que este resumen esta basado en mis salidas, ya que el análisis general de todos los anilladores del CCB lo publicaremos en la revista de los socios del Club dentro de unas semanas, espero. Desde hace unas temporadas el trabajo que vengo haciendo está centrado no tanto en alcanzar un número elevado de becadas anilladas, que también sería lo deseable, sino en monitorizar un par de lugares concretos de cara a valorar abundancias, recuperaciones de becadas anilladas, evolución de la densidad de sordas...Está claro que si cada semana anillara en un lugar virgen el número de becadas contabilizadas al cabo de un año sería mayor, pero ese pienso que no debe ser el objetivo principal de este trabajo.

¡Doblete!

Por tanto y como digo, la labor de anillamiento la vengo realizando en dos zonas de la mitad norte de Navarra, lugares de clima atlántico, aunque uno de ellos y debido a la altitud podemos hablar de clima de montaña. En ambas áreas el bosque lo forman especies caducifolias, principalmente robles y hayas y las praderas son idóneas para el anillamiento, ya que existe abundante ganado pastando. La tercera zona que solía visitar la he ido abandonando, debido a que los escasos prados aptos poco a poco se están haciendo inabordables para el anillamiento a causa de la maleza que crece por falta de ganado. Además se trata de un lugar con mayor influencia mediterránea, poblado de bosques de pino y boj y aquí el comportamiento de las becadas es distinto, solo salen a comer fuera del bosque en condiciones muy concretas de lluvia y viento, que este año apenas se han dado.




 En cuanto al esfuerzo de muestreo, el número de jornadas de anillamiento durante la pasada temporada ha sido de 30, con lo he cumplido con creces el objetivo que nos marcamos los miembros del grupo de anillamiento "Scolopax" de efectuar mínimo una salida semanal. La primera sesión la realicé a la vuelta del viaje de anillamiento a Estonia, el 1 de noviembre, mientras que la última jornada fue el 9 de marzo, acabando por tanto la temporada con antelación, en un año normal anillamos hasta casi el mes de abril. Una lástima porque el año pasado en febrero me rompí el hombro en un accidente en la montaña y tampoco pude finalizar la campaña. El número de horas de muestreo ha sido de 54, lo que da casi una media de 2 horas de recorrido nocturno por jornada.




El total de becadas vistas en los recorridos de anillamiento ha sido 173, lo que nos da un Índice de abundancia de 3,20 becadas vistas por hora de muestreo. Este índice es bastante alto, pero muy engañoso, ya que la mayor parte de la temporada ha sido muy floja en cuanto a presencia de becadas. Sin embargo, al final de la campaña y desde principio de febrero la contrapasa de becadas ha resultado espectacular, con lo que se ha podido maquillar el resultado y pasar de una temporada regular a una que podríamos valorar como buena. En cuanto a becadas capturadas, tenemos 67 ejemplares, lo que da un 38% de efectividad. Este valor es bastante bajo comparado con el obtenido en temporadas anteriores y que rondaba el 50%.Este dato se explica por la tremenda abundancia encontrada durante las últimas noches y plasmada en numerosos encuentros con becadas agrupadas, lo que reduce las posibilidades de capturarlas en comparación a cuando se encuentran solas. Meter una becada en la red cuando está acompañada por dos o más compañeras es casi misión imposible.

Becada anillada en el Pirineo entre la nieve

Finalmente el número de becadas anilladas ha sido de 50, una cifra que puede parecer escasa, pero que lleva detrás mucho esfuerzo, no es tarea fácil. El resto de becadas hasta 67 está formado por ejemplares anillados en anteriores temporadas y recuperados y liberados de nuevo en esta campaña. Bueno, este es un resumen somero de lo que ha dado de sí la temporada 2018/2019. Aprovecho la ocasión para agradecer al Gobierno de Navarra y los propietarios de los terrenos por facilitarnos nuestra labor con sus autorizaciones y especialmente a mi familia por "aguantarme" durante esta temporada tan larga con muchas noches fuera. Espero que esta entrada haya sido de vuestro interés y que en la siguiente ya tengamos mejores noticias para todos ¡Ánimo y fuerza!



viernes, 10 de enero de 2020

Llega la cuesta de enero becadera


Muy buenas Becaderos Viajeros. Aunque algunas comunidades alargan el periodo de caza hasta mediados de febrero, en la mayoría de regiones ya nos hemos plantado en la recta final de la temporada. A estas alturas, en la mayoría de cotos ya solo quedan las supervivientes, esas becadas que han llegado hasta ahora gracias a su inteligencia a la hora de sortear a perros y cazadores o porque se refugian en esa esquinita del bosque que todavía no ha sido visitada.

Enero, el mes más complicado para el becadero


Estas becadas se muestran intratables, por eso han salvado el pellejo y a lo largo del mes se suelen acumular las observaciones sin posibilidad de disparo o simplemente nos conformamos con oírlas, ya que son pocas las sordas que se equivocan y conseguimos poner al alcance de la escopeta.

Después de valorar la temporada en base a “sensaciones” ahora es buen momento para analizar los datos más científicos que nos van llegando gracias a la aportación de los cazadores que participan en los estudios de los clubes de becaderos europeos.

Esta semana se ha publicado el primer resumen del inicio de la temporada en Francia, gracias al trabajo del Club National des Bécassiers. A 20 de diciembre y con la migración ya finalizada el índice de abundancia o ICA (número de becadas vistas para una jornada teórica de 3,5 horas) es de 2,02. Este valor es francamente alto, el más elevado de los últimos años. Por ejemplo, el ICA en 2018 fue 1,77, en 2017 de 1,65 y 1,64 en 2016.

Por lo tanto parece que al norte de los Pirineos están disfrutando de una temporada muy bonita.

Buena temporada en general


La proporción de jóvenes o âge-ratio para 1496 alas de becada analizadas es del 73,9%, un valor bastante alto, cercano al 75% de 2018 y bastante por encima del 55% de 2017 y el 70% de 2016. Se confirma, por tanto, que en primavera y verano las becadas criaron con éxito y este año hay un buen número de juveniles en los bosques.

El peso medio de las becadas pesadas es de 311 gramos, más o menos en los valores que se pueden considerar normales para Francia. En España las becadas son algo menores y pesan de media unos 305 gramos.

Destacar que a 20 de diciembre la participación de los becaderos franceses les ha permitido acumular un total de casi 59.000 horas de muestreo de caza, lo que da idea de lo involucrados que están en el país vecino, poco a poco tenemos que copiarles y aumentar la colaboración aquí.

En lo que respecta al "Proyecto Becada" del CCB, los cazadores que aportamos datos a través de la aplicación web podemos consultar en tiempo real los resultados de la temporada. Después de unos picos de densidad a últimos de noviembre y la primera semana de diciembre, se produjo una cierta caída de la presencia de becadas en nuestros bosques.

Sin embargo, el anticiclón que se centró en nuestras latitudes durante las Navidades, con las consiguientes noches claras y heladas, ha traído un pequeño nuevo goteo de becadas, por lo que a finales de año se pudo disfrutar de una bonita presencia de sordas.

Con todo ello el ICA en España alcanza el valor de 1,33, valor que se sitúa bastante por encima de los valores medios (1,21) La temporada, por tanto, la podemos valorar en general como bastante positiva, aunque reconociendo que la alegría siempre va por barrios.

También el valor de la proporción de jóvenes es moderadamente alto, un 61%, con lo que se produce el mismo efecto que vienen observando en Francia. Buena temporada de cría.

Con esta situación nos acercamos al arreón final. No parece que a medio plazo se atisben grandes fríos en el continente por lo que es de esperar que alcancemos el final de enero sin contratiempos. Mientras, intentaremos disfrutar de los últimos días de caza con moderación y con la conciencia de que las becadas que dejemos serán las madres de las becadas del año que viene.

¡Buena caza!






domingo, 15 de diciembre de 2019

Becadas: Llegamos al final de la migración de este año y una pregunta ¿Luna nueva o luna llena?


Muy buenas “Becaderos viajeros”. Nos acercamos peligrosamente a las jornadas que marcan el final de la migración de nuestras amigas. De hecho, nuestros vecinos franceses toman el 15 de diciembre como la fecha  límite para considerar que todas las becadas en teoría ya habrían alcanzado el lugar donde pasar el invierno. Vamos, lo que aquí conocemos como que todo el  pescado está vendido.


Bonitas jornadas de caza en los primeros días de diciembre


Lo cierto es que en los últimos años y con el problema del cambio climático tan de moda estos días, la línea que marca el final de la migración parece cada vez más difusa y yo no descartaría algún movimiento considerable en las próximas semanas, sobre todo si aprieta el frío en Europa. Soy de la opinión de que esta temporada todavía quedaría bastante becada al norte y un cambio del tiempo podría empujarlas a retomar la migración. No obstante, a medio plazo no se ven grandes fríos y tras el paréntesis de nortes de los primeros días de diciembre da la sensación de que volvemos al monólogo de las borrascas atlánticas que venimos soportando desde hace más de un mes. O lo que es lo mismo, vientos del suroeste-oeste, lluvias y temperaturas suaves.



La misma regata con un mes de diferencia, parece que algo ha llovido

La verdad es que se echa de menos el frío, las heladas y un inicio del invierno de verdad, tanta lluvia ya aburre, a este paso nos va a crecer musgo.


Imagen de Ventusky a 14 de diciembre. Seguimos con el viento de suroeste, persistente desde principios de noviembre


Como decía, durante los últimos días de noviembre y finales de diciembre tuvimos una pequeña ventana de noches despejadas y frías, acompañadas de vientos favorables o en calma y al menos por mi zona sí hemos disfrutado de una entrada considerable de becadas. Las jornadas de caza y anillamiento así lo atestiguan, con becadas levantadas en parejas, en zonas altas y bordes del bosque, síntoma de que se trataría de ejemplares recién llegados. Algunos de los pesos de las becadas, lejos de la barrera de los 300 gramos, reflejan que llegaron con el depósito de gasolina en la reserva.



En las salidas nocturnas de anillamiento también se ha notado un tímido incremento de las becadas encontradas, no algo exagerado, pero sí para salir de la depresión de los “Big Zero” de las últimas salidas.

Buenas jornadas tras becadas muy esquivas


En cualquier caso y por los datos que manejo estaríamos ante una temporada con una densidad de becadas dentro de lo normal. Como suele ser habitual, la alegría va por barrios y este año la mejor parte se la han llevado las zonas del interior frente a la cornisa cantábrica, pero en general podemos estar contentos.


Los cupos este año están muy caros


En cuanto a las becadas marcadas con emisores GPS en Estonia y que tan buena información nos están dando a través del blog becassemigration pues más o menos llegan a la misma conclusión. Los autores del blog dan por finiquitada la migración. De las 12 becadas marcadas, tan solo una ha llegado a Francia y el resto se reparten entre el Reino Unido y Escandinavia. Sinceramente, esto me ha dejado bastante alucinado, espero que sea algo puntual por el noviembre tan raro que hemos vivido en lo meteorológico y no una consecuencia del cambio climático. De ser así, podríamos estar viviendo una sedentarización cada vez mayor de las becadas, en el mismo sentido de lo que se está viendo con las palomas torcaces y otras migratorias.


Noches de anillamiento bien aprovechadas


Volviendo a casa, un fenómeno que también he observado es encontrar durante el día una gran cantidad de chazas en el monte, pero las becadas ya no estaban. Un amigo lo achaca a la luna llena de estos días, también podría ser el viento sur que las empuja hacia el interior…pero lo cierto es que parece que la becadas han parado lo justo para alimentarse, recobrar fuerzas y seguir su ruta. Lo cierto es que en el interior de la Península la temporada está siendo muy buena, cabe pensar que se trataría pues de pájaros que estarían de paso y finalmente acabarían recalando en tierras de Castilla o Extremadura.



Restos de la cena de las becadas, ya se habían marchado

¿Qué papel jugaría en estos movimientos la luna? ¿Creéis que influye en la migración? Lo cierto es que las concentraciones de becadas más brutales observadas anillando siempre las he vivido con luna llena, pero hay muchos que consideran la luna nueva como más favorable para la migración.

¿Cómo lo veis vosotros?

Off-topic, dos curiosidades que me han llegado esta semana y que merece la pena comentar.
Por un lado os paso las fotos de una preciosa becada con leucismo, casi completamente blanca y que ha sido abatida en un coto de Aragón por una cazador navarro que prefiere permanecer en el anonimato. El leucismo es una anomalía genética que provoca la falta de dos tipos de pigmentos de la melanina en aves y otros animales y que provoca que parte o todo su plumaje o pelo se presente blanco. Es una anomalía distinta al albinismo. En este caso casi toda la becada es blanca, algo muy inusual y que confiere al ave una gran belleza. Enhorabuena al cazador por esta becada que soñamos algún día con ver o cazar todos los aficionados a esta ave.





Y por otro, os paso las fotos de dos becadas que anillé esta pasada semana con dos curiosidades bastante más corrientes. Por un lado una becada adulta a la que le faltaba la primera rémige primaria y que en le momento de la captura estaba en mitad de crecimiento. Seguramente al final de la invernada ya la tendrá completa.



Becada con la primera rémige primaria en crecimiento


Y una segunda sorda anillada y que presentaba dos impactos de perdigón, en pata y ala. La becada estaba en aparente buen estado de salud, peso cerca de los 325 gramos y volaba perfectamente, por lo que seguramente saldrá adelante. Toda una superviviente.


Se aprecia la perdigonada en una pata



viernes, 29 de noviembre de 2019

Un ejemplo de la influencia del viento en la migración de la becada



Ya estamos cerrando el mes de noviembre y el comentario general de los cazadores y anilladores, por lo menos en las zonas en las que más me muevo, es que la cosa está más que parada para las fechas en las que nos encontramos.

Pocas perchas en este inicio de temporada


Por aquí la verdad es que el tiempo tan húmedo que hemos soportado en noviembre, con precipitaciones que han pulverizado todos los récords, no ayudan a la entrada de migratorias. Las becadas entran con cuentagotas y muchas eligen dar el salto hacia el interior, siendo las tierras de Castilla o Aragón más beneficiadas frente a estas zonas más cantábricas.

La razón podría estar en el efecto que tienen los vientos en la migración de la becada. De todos es conocido que esta ave prefiere viajar con el viento de cola y es con esta situación con la que hace trayectos más directos, cortos y rápidos. Si el “expreso” del noreste sopla con fuerza las becadas son capaces de plantarse en pocas jornadas desde el Báltico hasta la Península.

Imagen de Ventusky con la dirección del viento en Europa occidental el 27 de noviembre. Suroeste de libro.

 Esto precisamente es lo que no ha ocurrido en todo el mes de noviembre, cuando la sucesión de frentes nubosos de procedencia atlántica ha venido acompañada de vientos con toque del oeste, contrarios a la dirección de migración de la becada.

El efecto lo hemos podido observar con claridad gracias a las nuevas tecnologías y en concreto a las 12 becadas que el Club National des Bécassiers marcó con emisores GPS en Estonia en septiembre, junto a anilladores locales. Podéis seguir el periplo de estas becadas en el blog Bécasse Migration, muy recomendable ya que  nos da la info casi en tiempo real.

Imagen a 25 de noviembre del blog Bécasse Migration de la situación de las becadas equipadas con emisores GPS en septiembre en Estonia por el CLUB NATIONAL DES BÉCASSIERS. Todas han elegido las islas Británicas o Escandinavia


Hasta ahora y con los datos del anillamiento de becadas en las isla de Vormsi (Estonia) desde 2010, sabíamos que de 22 becadas anilladas recuperadas por caza, 10 aves (45%) se habían cazado entre Francia y España y tan solo 2 (9%) en el Reino Unido. Esto nos sugiere que el grueso de las becadas que crían en Estonia o emigran atravesando aquel país siguen la típica dirección Noreste-Suroeste, invernando en el suroeste de Europa.

Sin embargo y como decía, el seguimiento de estas 12 becadas con GPS nos dice que a 25 de noviembre, 5 de esas becadas ya están teóricamente al final de su destino en el Reino Unido, 3 en Suecia y 1 en Noruega. Muy lejos del que sobre el papel debería ser su destino invernal preferido, Francia y España.

La dirección de la migración de las becadas estonias parece indicar que los temporales no les han dejado bajar más al sur. Imagen de Bécasse Migration


El resto de las becadas (3) dejaron de emitir cuando todavía estaban en Estonia y Lituania.

La dirección de la migración de esas becadas llama poderosamente la atención, ya que  han seguido una trayectoria Este-Oeste y en algunos momentos incluso han llegado a desviarse hacia el noroeste, cruzando de nuevo el Báltico hasta plantarse en Suecia.

Es decir, o los anilladores franceses tuvieron mucho ojo y justo fueron a equipar 12 becadas “británico invernantes” o la meteorología de este otoño está obligando a las becadas a tomar una ruta migratoria distinta, orientando su viaje hacia el oeste, ya que los vientos continuos del suroeste les impiden bajar hacia el sur. Las temperaturas suaves y la falta de nieve allí tampoco parece que las obligue a hacer este esfuerzo extra.

La sensación es que las becadas que faltan aquí están mucho más al norte y la tecnología aplicada a la migración de estas aves parece confirmarlo. Está por ver si el cambio de tendencia para principios de la semana que viene, con una pequeña ventana de viento noreste y frío en Europa, coincidiendo con el tradicional pico migratorio, empuja un buen contingente de becadas hacia nuestras zonas.

Seguiremos informando.








lunes, 11 de noviembre de 2019

Las mudas en la becada ¿Por qué son importantes?


El estudio de las mudas en las plumas de la becada es determinante a la hora de analizar algunos de sus patrones de comportamiento


Hola a todos, "Becaderos viajeros". Hoy voy a escribir de las mudas en el plumaje de la becada, un tema que a menudo trae quebraderos de cabeza a más de un cazador, pero seguro que tras este post lo veis más claro y sobre todo, comprendéis el por qué de las cosas.

Lo primero antes que nada sería explicar en qué consiste la muda del plumaje en las aves. Como sabéis, el plumaje de un ave es uno de sus aspectos más importantes. Las plumas les sirven para volar, camuflarse, aislarse del frío y del calor, comunicarse con otras aves, etc...Para un macho, por ejemplo, gran parte de su éxito durante el cortejo nupcial se basa en el buen estado de su plumaje.

¿Adulta o joven?

Por ello, para las aves es primordial mantener sus plumas en perfecto estado de revista. Y ahí entra en juego la MUDA, que a grandes rasgos es el proceso de renovación de las plumas viejas o desgastadas de un pájaro por unas plumas nuevas y de mejor calidad. En el caso de aves jóvenes se trata del cambio de sus plumas de pollo por plumas de ave adulta.

Este proceso de muda dependiendo del ave puede durar desde pocas semanas, hasta años en el caso de algunas rapaces, por ejemplo. La muda constituye una etapa crítica para las aves, ya que precisa de un gran gasto de energía y en algunas especies como el ánade real pierden la capacidad de volar durante estos días, siendo por tanto muy vulnerables frente a los depredadores.

Por ello, en las aves migratorias normalmente el inicio del viaje detiene el proceso de muda, ya que las aves necesitan concentrar toda su energía para el esfuerzo que supone la migración. Es el caso de la becada.

¿Cómo distinguimos una pluma mudada de otra que no lo está? Esto es sencillo una vez que le cogemos el truco y hacemos el ojo. Una pluma mudada suele tener color brillante, los bordes lisos y sin flecos y un aspecto de calidad, mientras que una pluma sin mudar normalmente tiene un color más apagado, mate o desgastado, bordes "despeluchados" y aspecto cutrecillo.

¿Cómo muda sus plumas la becada?

Dependiendo de la especie, tenemos un tipo de estrategia de muda diferente. La estrategia de muda Tipo 2 es la que sigue la becada y un gran número de aves. Es muy típica en aves migratorias. En esta muda al final del verano las becadas jóvenes hacen una muda parcial y las adultas una muda completa. En primavera hacen una muda parcial de plumas del cuerpo.


En apariencia ala de una becada adulta


Usease. En esta estrategia, los pollos de becada hacen lo que se conoce como una Muda postjuvenil parcial ¿Qué significa esto? Pues muy fácil. Los jóvenes de becada nacidos en primavera y principio del verano normalmente cuando llega el otoño han mudado casi todas las plumas del cuerpo y de las alas, pero no las plumas de vuelo del ala (las más grandes). Por eso se llama muda parcial o incompleta.

Así, una becada joven que cacemos en diciembre tendrá casi todas las plumas del cuerpo y parte del ala mudadas, pero otras no, por lo que si nos fijamos en algunas plumas del ala que todavía son de "pollo" podremos identificarla como un individuo joven.

Pero eso no es todo. Si estudiamos con un poco más de detalle las plumas del ala de una becada joven podremos determinar en qué parte de la primavera o verano anterior nació. 

- ¿Ah, siiii?
- Como lo oyes.

Es decir, si una becada joven tiene casi todas las plumas del ala mudadas será una Joven PRECOZ, nació al principio de la temporada de cría y por tanto le ha dado tiempo a mudar muchas plumas antes de iniciar la migración. Por contra, si una becada joven presenta muchas plumas del ala sin mudar se trataría de una Joven TARDÍA, un individuo que nació al final de la temporada de cría o procedente de segundas puestas y a la que por consiguiente el otoño le ha pillado sin poder mudar más plumas. 

¿Qué importancia tiene esto? Pues bajo mi punto de vista, mucha, sobre todo hoy en día con el problema del cambio climático. El estudio de las mudas en jóvenes y su evolución a lo largo de los años, por ejemplo, puede ser una buena herramienta para estudiar la influencia de la meteorología y sus cambios en el éxito de cría de la becada. Las sequías, los incendios o los episodios de frío o calor tienen un gran efecto sobre el porcentaje de éxito reproductivo de las becadas, por tanto, un gran número de jóvenes tardíos puede significar que las becadas han encontrado dificultades para reproducirse en primavera o simplemente que la falta de comida no les ha permitido completar la muda satisfactoriamente. Curioso ¿no?

Además de cazar, tenemos que ser conscientes de que emplear unos minutos en guardar el ala de nuestras becadas en una gran inversión a largo plazo

¿Y qué ocurre con la muda de becadas adultas? Como decíamos, la becada hace una estrategia de muda Tipo 2. En ella, los individuos adultos en condiciones normales hacen una Muda postnupcial completa. Me explico. En verano, una becada adulta, una vez que ha terminado el periodo de cría y antes de empezar la migración debería tener tiempo de mudar todas sus plumas. En septiembre sería una adulta con MUDA COMPLETA. Impresionante ¿No os parece? Esto sería lo ideal, pero no siempre se cumple. En algunos casos el período de cría se alarga más de lo previsto o hay escasez de alimento al final del verano o el otoño se adelanta. En estos casos las becadas adultas se ven obligadas a iniciar la migración y suspender el proceso de muda sin haberlo completado. En este caso hablamos de adulta con MUDA INTERRUMPIDA, lo que antes conocíamos como Muda Suspendida.

Recapitulemos. En una adulta con muda interrumpida que cacemos en diciembre encontraremos en su ala plumas de adulta mudadas (nuevas y de calidad) y plumas no mudadas (viejas y desgastadas) 

Pero ¡hey, no se vayan todavía, aún hay más!!! Puede ocurrir, trrrrrrrrr (redoble de tambores) que en el ala de una becada adulta con Muda Interrumpida veamos plumas sin mudar ¡De joven! ¡Ándale!¿Qué querría decir esto? Pues sencillamente que estaríamos ante una ejemplar de casi dos años de edad, nacido en el verano del año pasado. Concretando, pongamos que esto ocurre con una becada cazada en noviembre de 2019, pues estaríamos hablando de un ejemplar nacido en la primavera/verano de 2018 y que en su primer verano de adulto (2019) no le habría dado tiempo a hacer la muda completa de plumaje de joven a adulto.

¿Flipante no? El estudio de las mudas también permite fijar la edad de una becada en el caso de alguna adulta. De una forma barata y simple. Por ejemplo, nos puede servir para medir la presión de caza en un determinado lugar, calculando la cantidad de adultas que llegan a una determinada edad.

Por último nos podríamos encontrar con una becada con Muda Interrumpida que presente plumas sin mudar pero de adulta. Estaríamos ante una becada que en el verano anterior ya era por lo menos su segundo como adulta y a la que no le habría dado tiempo a mudar todas sus plumas, luego presenta plumas de adulta nuevas y viejas. Es decir si cazamos una de estas becadas en noviembre de 2019 hablaríamos de una becada nacida en la primavera/verano de 2017 o antes, sin poder precisar más su edad. 

El estudio de las mudas interrumpidas reconozco que ya es para nota y solo es posible con el análisis en mano de la becada por parte de alguien que ya tenga bastante experiencia viendo plumas, pero, vamos, tampoco hay que haber estudiado en la NASA para hacerlo.

Bueno, pues eso es todo. Espero que este post haya servido para que se entienda de dónde viene toda esta nomenclatura. En la web del CCB tenéis bastante información sobre los tipos de pluma que debemos mirar en las becadas para identificarlas como joven/adulto y determinar los distintos estados de mudas. Os aconsejo que le echéis un ojo.

Y recordaros la importancia de colaborar en los estudios que persigan una caza responsable y sostenible de esta maravillosa especie.

Buena caza compañeros y compañeras.

P.D. Muchas Gracias a Rubén Ibáñez y Chicho por su ayuda para redactar este post.




lunes, 4 de noviembre de 2019

La Becada, exquisita y ahora sana


¡Hola otra vez, aficionados a la becada y al pajareo en general!

Si por algo es conocida la becada es por la dificultad de su caza, su misterioso comportamiento y la exquisitez en la mesa. Para muchos gourmets es la pieza de caza por excelencia. Para mi y voy a ser sincero, no figura en mi “top 3” de platos de caza, es más, su sabor me resulta demasiado contundente. Una vez al año me apetece darme un pequeño homenaje con becadas, pero si tengo que elegir, prefiero una humilde paloma torcaz en salsa cazadora, un lomo de corzo a la plancha o el clásico arroz de liebre. Cuestión de gustos.


Setters y un cupo de becadas, no se puede pedir más


Yo creo que la fama en el plato de la becada viene en parte como consecuencia de ese halo de exclusividad que la rodea, hay cierto esnobismo alrededor de su consumo, pero, en fin, como digo, para gustos los colores. Personalmente me encanta regalar unas becadas a quien sé que las va a apreciar en la mesa más que yo.

Como digo, sabíamos que la becada era muy valorada por los más exigentes paladares, pero lo que nadie había hecho hasta ahora es analizar de manera científica la carne de la becada desde el punto de vista nutritivo. Por eso me ha llamado la atención la publicación en la revista  Journal of the Science of Food and Agriculture del artículo italiano Nutritional profiling of Eurasian woodcock meat: chemical composition and myoglobin characterization, cuyos autores son  Landi N., Ragucci S., Di Giuseppe A. M., Russo R., Poerio E., Severino V. y Di Maro A.


Una becada bien trabajada 


Según resumen los autores, la carne de aves es una rica fuente de proteínas para la dieta humana. En este marco, la becada es un ave limícola cazada en muchos países de Eurasia y que se considera una de las mejores carnes para fines culinarios. Dado que la composición nutricional de la carne de la becada aún no se había analizado, decidieron determinar dicho perfil nutricional de su carne.

Para ello se estudiaron los componentes de macronutrientes (proteínas, lípidos y ácidos grasos), así como los aminoácidos libres y totales, y se compararon con los del faisán común. Observaron que la carne de la becada contiene altos niveles de proteínas y también de aminoácidos esenciales. Además, los niveles de ácidos grasos insaturados representan un porcentaje muy alto de la cantidad total de lípidos. Entre los ácidos grasos poliinsaturados, el ácido linoleico (C18: 2, n-6) es el principal ácido graso esencial. Finalmente, hicieron la caracterización de la mioglobina (Mb) de la becada.


La carne de caza debe ser más apreciada y consumida


Como conclusión, los datos revelaron que la carne de la becada podría ser una buena fuente de proteínas crudas de calidad debido a su composición de aminoácidos y bajo contenido de lípidos. Por otro lado, la caracterización de mioglobina podría ser beneficiosa para la industria cárnica, al proporcionar información útil para la determinación de diferencias específicas de especies en la carne de aves.

Ahora ya sabemos que la becada, además de ser una delicatessen para muchos y un producto 100% ecológico y Km.0 como otras piezas de caza, también es sana, por su alto contenido en proteínas de calidad y baja cantidad de grasas. Así que ya la podemos consumir y mojar la salsa sin remordimientos, eso sí, recordando que la comercialización de becadas está estrictamente prohibida. Si la veis en un restaurante o en una carnicería, sabed que está cometiendo un acto ilegal y que esa becada puede provenir del mercado negro, sin ningún control sanitario y posiblemente capturada por furtivos utilizando métodos ilegales.

Así que ya sabéis, si tenéis un amigo becadero cuidadlo bien y que os obsequie con unas becaditas, ricas, ricas y ahora sabemos que sanas, sanas.

¡Buen provecho!


Productos de otoño Km 0. 





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